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Asumiendo responsabilidad

En Ho’oponopono se utiliza el término responsabilidad y es uno de los pilares fundamentales para comprender el proceso. Únicamente cuando asumimos que la causa está en nosotros es cuando podemos corregir el problema que lo creó. Si no asumimos que somos responsables, el proceso Ho’oponopono no tiene razón de ser.

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He tenido la oportunidad de contestar muchas preguntas y orientar a muchas personas en el uso de esta técnica y he observado que existe cierta confusión entre responsabilidad y culpa. Nosotros somos 100% responsables de la vida que llevamos, de todo lo que percibimos, y creamos nuestra realidad acorde con nuestras creencias. El mundo de afuera, el mundo que ves, es la suma de nuestros patrones de pensamiento y los pensamientos y creencias colectivas.

Somos los creadores de toda nuestra experiencia. Cuando decimos que somos responsables significa que creamos nuestra situación actual, nuestras circunstancias, pero sin ningún tipo de juicio. Usamos nuestro libre albedrío para escoger y decidir; no somos responsables de otros, eso es una ilusión; tampoco somos culpables, la culpa es una memoria más, cargada de juicios.

Mis decisiones no son ni positivas ni negativas, son formas de experimentar la vida. Aquellas que me causen más dolor son las que me servirán para entender que estoy desalineada de mí Ser. Yo elijo, nadie me culpa ni culpo a nadie por mis elecciones no soy víctima, soy solamente responsable.

Sobre la responsabilidad podemos agregar que eres responsable por todo lo que experimentas. Si logras comprender que tú creas todo lo que ves, por muy extraño que esto parezca, ya tienes la mitad del camino recorrido hacia la corrección. Ya no eres víctima de lo que te sucede, de lo que te dicen o de lo que te hacen. No podrás culpar a nadie, no podrás volver a decir: “él me ha enfurecido” ¿Cómo es que él ha podido enfurecerte? Sólo tú puedes enfurecerte. Comprender esto hace cambiar tu modo de relacionarte con el mundo. Estás usando tu libre albedrío.

Cuando nos hacemos totalmente responsables de todo lo que acontece en nuestras vidas, comenzamos a sentirnos libres, ya que podemos elegir, ya no dependemos de nadie que nos marque nuestro destino. No necesitamos que nadie cambie para ser felices. Ya no tenemos tampoco que salvar a nadie para sentirnos bien. ¡Si yo lo creé, yo lo puedo cambiar! Y cuando comenzamos a hacer nuestra parte, todas las bendiciones de Dios aparecen en nuestra vida. No interpretes, no analices deja a Dios actuar, él está esperando que nos pongamos a un lado y lo dejemos actuar.

Si no me gusta lo que experimento yo soy la única que lo puede cambiar asumiendo completamente mi responsabilidad, no un 50%, no un 80% sino la total responsabilidad y más, nadie lo puede hacer por mí.

Jocelyne Ramniceanu: Palabras mágicas, cap. IX