Control de nuestros pensamientos

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Control de nuestros pensamientos

En el momento que uno empieza a trabajar, a tratar de recordarse, a tratar de no identificarse, a recordar el sistema, de inmediato empieza la fricción. La fricción crea energía. Si las cosas son fáciles, no hay fricción. Pero si Usted pone rayos en la rueda de la mecanicidad, esto crea fricción, la cual crea energía.

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¿Qué significaría la unidad? ¿Es la unidad entre los centros?

La unidad no es entre los centros, porque los centros son diferentes, sino entre las personalidades o grupos de «yoes». Cada centro tiene su propio trabajo y nuestros centros están demasiado coordinados, pues el trabajo de un centro produce mecánicamente el trabajo de otro centro. Esto no es para nada deseable, y, en parte, se debe a esta mala coordinación que las personalidades no estén suficientemente conectadas: muchas de ellas son absolutamente independientes y contradictorias.

Todo es relativo. Podemos «hacer» algunas acciones interiores, pues tenemos cierto control. Por ejemplo, tenemos cierto control de nuestros pensamientos: podemos pensar sobre una cosa u otra. Este es el comienzo de la posibilidad. Si seguimos manteniendo nuestros intereses dirigidos en cierta línea, nuestro proceso pensante adquiere cierto poder y, después de algún tiempo, puede crear, al menos, momentos de consciencia de sí que, cuando esto sobreviene más a menudo y permanece más tiempo, puede empezar a cambiar las otras cosas. Pero si uno está en las condiciones de la vida corriente, sin saber que todo sucede, uno no podrá hacer nada. La posibilidad real de cambiar estas condiciones empieza con el control de los pensamientos y con el control, hasta donde sea posible, de la consciencia, esto es, con el trabajo interior sobre nosotros mismos. Haciendo este trabajo interior, tratando de adquirir control de uno mismo, uno aprende cómo «hacer». Esto no significa que uno pueda «hacer», pues uno no puede; pero si uno empieza, entonces, poco a poco, uno aprende cómo «hacer».

El aspecto más importante de la disciplina es no expresar las emociones negativas y no complacerse en las emociones negativas. Las tareas mecánicas no pueden dar resultado alguno, pero si usted se atrapa en un momento de emoción negativa y la detiene, esto es disciplina.

Si queremos estar en el trabajo, debemos verificar todos nuestros pensamientos, palabras y acciones desde el punto de vista del trabajo. De modo que si quiere trabajar, no es libre más: debe perder la ilusión de la libertad. La cuestión es: ¿Usted tiene libertad? ¿Tiene algo que perder?

He aquí por qué es necesario recordarse. Recordarse es no sólo consciencia de sí, significa también cierta capacidad para actuar de cierto modo, para hacer lo que quiere. Vea, en nuestro pensamiento lógico, en el conocimiento lógico, dividimos a la consciencia respecto de la voluntad. La consciencia significa voluntad. En ruso, por ejemplo, la misma palabra se usa para voluntad y para libertad. Consciencia significa voluntad, y voluntad significa libertad.

La determinación y definición del objetivo es un momento importantísimo en el trabajo. Habitualmente, sucede que uno define su propio objetivo muy correctamente, en muy correcta dirección, sólo que uno toma un objetivo que está muy distante. Entonces, con este objetivo en vista, uno empieza a aprender y acumular material. La vez siguiente, uno trata de definir el objetivo, lo define de manera» un poco diferente, hallando un objetivo que está un poco más cerca; la vez siguiente, nuevamente un poco más cerca, y así sucesivamente, hasta que uno halla un objetivo que está muy próximo: mañana o pasado mañana. Este es realmente el modo correcto en relación con los objetivos, si hablamos de ellos sin más precisión. Podemos encontrar muchos objetivos que ya han sido mencionados claramente. «Ser uno». Correctísimo, un objetivo muy bueno. «Ser libre». ¿Cómo? Sólo cuando uno adquiere control de la máquina. Una persona puede decir: «Quiero ser consciente»; otra puede decir: «Quiero estar despierta», o «Quiero tener voluntad». Todos estos casos son objetivos sobre la misma línea, sólo que a diferentes distancias.

Yo diría que lo que un hombre puede conseguir, lo que puede prometérsele con la condición de que trabaje, es que, después de algún tiempo de trabajo, se verá a sí mismo. Puede conseguir otras cosas, como la consciencia, la unidad, la conexión con los centros superiores, todas vienen después de esto, y no sabemos en qué orden vienen. Pero debemos recordar una cosa; hasta que consigamos esto —hasta que nos veamos— no podremos conseguir nada más. Hasta que empecemos a trabajar con este objetivo en vista, no podremos decir que hemos empezado a trabajar. De modo que, luego de algún tiempo, deberemos ser capaces de formular nuestro objetivo inmediato, como poder verse uno mismo. Ni siquiera conocerse uno mismo (esto viene después) sino verse uno mismo. El hombre teme verse. Pero puede decidir tomar valor y ver qué es.

P. D. Ouspensky: El Cuarto Camino, cap. X