Corriente de las variantes

Cuando sigues la corriente, el mundo sale a tu encuentro

¿De dónde salen nuestros presentimientos, la intuición, las predicciones, los descubrimientos, y también las obras de arte? ¿Será verdad que es precisamente la mente humana la que los crea e inventa? La corriente de las variantes es un regalo de lujo para la mente, pero el hombre no se da cuenta de ello, y ¿qué son los «agüeros» y por qué funcionan?

El espacio de las variantes representa un campo de la información o la matriz energética; el patrón de qué y cómo tiene que ser. Cuando la energía, sintonizada con un sector determinado de la matriz, «ilumina» el patrón, éste se realiza en su forma material. Aquí surge la pregunta: ¿es posible utilizar esta información mientras se conserve en forma no realizada? Es decir, ¿podemos «asomarnos» al futuro?

2 78 600x375 - Corriente de las variantes

Se puede decir que todos lo hacemos diariamente. La conciencia es incapaz de leer la información desde el espacio de las variantes. En cambio, el subconsciente se conecta directamente con el campo de la información. Precisamente de ahí proceden nuestros presentimientos, intuición, predicciones, descubrimientos, obras de arte.

La información llega a la conciencia bien desde el mundo exterior como interpretación de datos externos, bien desde el subconsciente, a nivel de la intuición. Los datos grabados en el campo son, por así decirlo, la verdad pura. En otras palabras, es una información objetiva, libre de cualquier interpretación. Al pasar por los filtros de la mente, la verdad se convierte en una interpretación, es decir, en un conocimiento. Todos los seres vivos perciben la verdad a través de su interpretación. Una gallina ve y percibe el mundo de una manera totalmente diferente a como la hace una persona. Incluso distintas personas ven y comprenden las mismas cosas de diferente modo. Por ende, el conocimiento es una forma de la verdad en cierto grado desfigurada.

En el campo de la información, los datos están organizados en una difícil estructura energética. En esa estructura está grabado todo lo que haga mover la materia según las leyes establecidas. Primero, el subconsciente (el alma) recibe los datos del campo de información, luego la conciencia (la mente) los interpreta y los trasmite en una descripción verbal o simbólica. Así se hacen descubrimientos o se crea algo nuevo: la música, las obras maestras, es decir, lo que una persona no ha podido ver ni saber directamente. De la misma manera surgen los conocimientos intuitivos y los presentimientos.

¿Resulta entonces que la mente no es capaz de crear nada nuevo y recibe, simplemente, los datos del campo de información? No es del todo cierto. La mente puede construir un objeto nuevo o resolver un problema manejando objetos conocidos y construcciones lógicas. En otras palabras, la mente puede levantar una casa nueva con los cubos viejos. Pero no es capaz de obtener algo completamente nuevo, es decir, lo que no se pueda construir de lo viejo.

Los descubrimientos fundamentales de la ciencia no surgen como resultado de razonamientos lógicos, sino como un destello, como una información proveniente de la nada. Lo mismo se refiere a los inventos geniales. Una buena melodía no se compone combinando notas, sino que viene como por sí sola. Las obras maestras no se crean como resultado del dominio de la técnica profesional, sino que nacen por inspiración. Un cuadro hecho con una técnica de dibujo impecable no necesariamente será una obra maestra. Lo que lo convierte en una obra maestra es algo que esté fuera de los márgenes de una ejecución técnica. La poesía que conmueve el alma no se crea como resultado de una elección razonable de las rimas, sino que procede del mismo lugar: de las profundidades del alma.

Toda la creatividad basada en la inspiración e iluminación no tiene nada que ver con la mente. Sólo luego, la mente convierte los productos de creación en sus atributos. Por ejemplo, la mente puede hacer una copia perfecta de una obra maestra. Pero no es capaz de crear una nueva. La mente analiza los datos obtenidos del campo de información por el subconsciente y los materializa en una interpretación simbólica, bajo la forma de cuadros, melodías, versos, fórmulas, esquemas, etcétera.

De momento no se nos da la capacidad de saber de qué modo el subconsciente obtiene acceso al campo de información. Sólo podemos ser testigos de cómo se manifiesta este acceso. Un ejemplo de eso es la clarividencia, en otras palabras, la capacidad de percibir eventos que, bien tuvieron lugar en el pasado, bien no sucedieron todavía, bien ocurrieron fuera del campo visual del clarividente. Al no comprender el mecanismo de esos fenómenos los declaramos como paranormales. Los péndulos de la ciencia fundamental, por no reconocer su impotencia ante los hechos, no los toman en serio.

Sin embargo, esos fenómenos no dejan de ser hechos reales sólo porque no seamos capaces de explicarlos, y no los podemos descartar porque sí.

Hay personas que son capaces de ver los acontecimientos en el campo de la información tan claramente como si todo sucediera delante de sus ojos en el mundo material. Ese tipo de personas es capaz de sintonizarse exactamente con los sectores realizados en el espacio de las variantes. Por ejemplo, para sintonizarse con un sector de la persona desaparecida, el clarividente tiene que ver la foto de esa persona o tocar varias veces las pertenencias del desaparecido. A veces hasta la policía recurre a los servicios de esos médiums.

No todos pueden ver con claridad; por ende surgen errores. Hay dos razones para esos errores. La primera está relacionada con que el médium se sintoniza con un sector que nunca fue y nunca será realizado. Los diferentes sectores, según la distancia relativa que guarden entre sí, pueden diferir mucho o casi nada en cuanto a escenarios y decorados. La segunda razón está en la interpretación de los datos. Por ejemplo, los antiguos médiums y profetas, al observar los escenarios insólitos del futuro, los interpretaban a su manera según el nivel de sus conocimientos. Por ende, las predicciones pueden a menudo ser inexactas.

Tú eliges si creer o no en todo esto. No olvides que el Transurfing es sólo un modelo que permite utilizar las leyes del universo en interés propio y no se dedica a describir la estructura del mundo. El Transurfing tampoco es un monumento de granito con la inscripción: «Precisamente aquí está la madre del cordero». La verdad, como ya sabes, siempre está por aquí cerca. La idea de que el ser humano sea capaz de sintetizar todo lo nuevo con ayuda de su mente, también es sólo una suposición. Además de ser cómodo, estamos acostumbrados a ese modelo. Aún debo advertirte que ese esquema de la vida al que estamos acostumbrados es tan improbable como el modelo del Transurfing. En principio, para nosotros no tiene mucha importancia cómo sucede todo. El hecho es que los datos del espacio de las variantes llegan a nosotros de una manera inexplicable y se revelan como insinuaciones, visiones, iluminaciones, señales. Y nosotros debemos comprender, en la medida de lo posible, el significado de esos datos.

Vadim Zeland: El espacio de las variantes, cap. VI