Dios está más allá de la forma

Dios está más allá de la forma
Rate this post

Dios está más allá de la forma

Conviene reconocer que lo que está más allá de la forma es inalcanzable a través de la forma o manipulando la forma. Por tanto, es engañoso implicarse en prácticas esotéricas u ocultas, además de ser una pérdida de tiempo. Estas prácticas son caminos que llevan a planos astrales a innumerables entusiastas y proselitistas. No hay ningún poder en las figuras geométricas, en los mándalas, en los iconos, pinturas, estatuas o recitaciones. Cualquier cosa de valor que sobrevenga después se debe a la intención, la dedicación, el compromiso y la fe del creyente.

2 2 600x450 - Dios está más allá de la forma

El mundo está lleno de bienintencionados, pero ingenuos, recitadores de mantras, trabajadores de la luz, adoradores de objetos sagrados, amuletos, diagramas, lugares sagrados, ruinas druidas, hechizos místicos y lugares de peregrinación, como Machu Picchu, Stonehenge, las pirámides, el Ganges, templos antiguos, vórtices de energía y todo lo demás. A esto se le podría denominar “hacer el circuito” pero, con el tiempo, uno tiene que meterse dentro. “El cielo está dentro de ti”, dijo el Señor, Jesucristo.

Dios se auto-revela más allá de toda forma, estando no obstante presente e innato dentro de toda forma. Dios es silencioso, tranquilo, sereno, pacifico, impasible, lo abarca todo, presente en todas partes, y lo sabe todo por el hecho de ser “Todo lo que es”. Dios es total, completo, quiescente y amoroso. Esta más allá del tiempo y del espacio, no tiene partes o divisiones, es no dualista y presente por igual en “Todo lo que es”, no diferente del Yo. Solo la existencia es posible. A pesar de los errores de traducción y de las malinterpretaciones, Dios no es la nada ni el vacío. La no existencia, como se puede ver por su propia autodefinición, no es una posibilidad.

La Presencia está más allá de todo pensamiento, actividad mental o, incluso, observación. La conciencia es la conciencia del Yo que surge del hecho de saber que es “Todo lo que es”; por tanto, no hay nada que saber “acerca de” nada. No hay conocedor ni conocido; son una y la misma cosa. En el estado de Unidad, lo objetivo y lo subjetivo desaparecen el uno en el otro.

La Presencia es increíblemente suave, tierna, amorosa y blanda; y, paradójica y simultáneamente dura como una roca, inmutable, todopoderosa, con una cohesión infinita que mantiene unida a “toda la realidad” como un universo en perpetua Creación. En presencia de Dios, desaparecen las ilusiones de la causa y el efecto. La Presencia no es la causa de que ocurra nada; más bien, es todo lo que parece estar ocurriendo.

En la Presencia, desaparece todo sentido del tiempo, que es un aspecto crucial de la paz. En el momento que cesa la presión del tiempo, se reconoce que quizá haya sido una de las principales fuentes de angustia que acompañan a la condición humana. El sentido del tiempo genera estrés, presión, ansiedad, miedo y disgusto en miles de formas. El “estrés del tiempo” acompaña a toda actividad y búsqueda generando la ilusión de secuencia y de causa. Cada acción humana se formula en una olla a presión de tiempo, y la mente no cesa en sus cálculos de cuanto “tiempo” se puede “ocupar” en cada actividad. Esto trae como consecuencia el pánico, el miedo o la preocupación, así como culpabilidad, vergüenza e ira. “Esto ocupa demasiado tiempo. Aquello no ocupa demasiado tiempo. Nos gustaría hacer muchas cosas, pero no tenemos tiempo. El tiempo pasa.” Hasta que no se detiene la sensación del tiempo, no tenemos posibilidad alguna de saber lo que es la verdadera libertad o de sentir la verdadera paz.

David R. Hawkins: El ojo del Yo, cap. 10

Etiquetas:, , ,

Deja un comentario