Ego y sociedad

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Ego y sociedad

Cada persona que nace comienza con un nivel calibrado de la conciencia, que es el resumen de la propia herencia kármica. Sin memoria consciente de haberlo pedido, ahora eres confrontado con un cuerpo animal y una “mente” literal y también abstracta. Además, un conjunto de condiciones se presentan simultáneamente, porque también heredas un cuerpo emocional y también uno físico, y todo esto ha de ser integrado en el entramado de la familia y la vida social de una civilización compleja con sus propios programas innatos que han evolucionado a lo largo de la historia.

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Cuando uno mira la imagen completa de lo que significa ser un humano, puedes desarrollar compasión no sólo por la sociedad en su conjunto, sino también por los individuos que la componen. No sólo está el individuo confrontado por una enorme complejidad, sino también por una conciencia que está influenciada sin saberlo por los campos de energía invisible de los cuales son inconscientes.

Dentro de esta complejidad, el individuo ahora tiene que hacer frente a la supervivencia y aprender habilidades complejas en múltiples niveles. El individuo es consciente de que un solo error grave puede traer el desastre a su vida, o incluso la muerte física. Es como si la entidad tuviera que andar el campo minado de la existencia humana para sobrevivir, lo desee o no.

            Aparte de estas condiciones, existe también la necesidad de desarrollar un sentido del yo y la identidad. La auto-imagen que es formada es fundamental para la toma de todas las decisiones. Este yo entonces se une a todas las metas e ideales y los integra con posicionamientos moralista. Sin saberlo, un aspecto del yo se separa y se convierte en el enemigo interno, el victimizado/atacante, y el autor de la culpa, el remordimiento, el miedo y el implacable juez de sí mismo.

            Incluso el ordenador más avanzado sería sobrepasado y desigual en la tarea de ser el equivalente a un único ser humano. Un hecho que obliga a hacer esta observación cierta es que la entidad humana ha de enfrentarse no sólo con los datos conscientes que podrían ser puesto en el ordenador, sino también tiene que lidiar con los datos inconsciente y campos de energía de los que no tienen comprensión, así como desconocidas o individuales inclinaciones kármicas del grupo, por lo que ningún ordenador podría ser programado ya que una parte importante de los datos más significativos faltan.

            Como resultado, el ser humano tiene una enorme tarea que lograr. Para hacerla, se verá completamente afectado por la estructura y función del cerebro, con sus circuitos construidos de recompensa y placer y su ingenuidad, un software programable fácilmente. En un intento por hacer frente a la complejidad de los datos, la mente utiliza el atajo de agrupar los datos en conjuntos, clases y algoritmos lógicos. Y por lo tanto, ha de ser capaz de determinar de inmediato cada bit de entrada, y si es diferente o similar a todos los demás datos. Además, toda esta complejidad increíble no sólo es manejada por la mente y su software, sino que también es abrumadora “experimentada”. Hay poco tiempo para analizar la experiencia en los momentos en los que ocurre, están ya dados e incluidos en el paquete que la mente automáticamente edita y archiva en el banco de datos de la memoria. Los datos son archivados no sólo en función de su forma, sino también de acuerdo con sutiles gradaciones de la sensación que determina la importancia de donde información será almacenada. Alguna es recuperable, pero una parte considerable está sepultada y no está disponible para el recuerdo consciente.

            Por ejemplo, algunos datos se almacenan en el archivo “de lo doloroso –el no recuerdo”. Algo de lo archivado –muy lejos ahora, son datos dolorosos irrecuperables, sin embargo, son almacenados como munición potencial de auto-ataque y dolorosa auto-tortura de culpa, remordimiento, e incluso el suicidio. Todo suceso puede disparar el auto-ataque y lanzar una andanada de auto-castigo. Uno de los mecanismos que el ego utiliza para protegerse es desconocer los datos dolorosos y proyectarlos sobre el mundo y los demás. El mundo entonces se pobló de odiados enemigos, cuyo origen fue realmente interior, y el ego ahora teme un ataque desde el exterior en vez de desde el interior. La paranoia es un acompañamiento al tener un ego.

            Cuando uno comprensiblemente recapitula la situación del hombre, se vuelve obvio que a partir de sus propios recursos limitados, la supervivencia, la felicidad y el éxito son frágiles. En grandes números, incluso la supervivencia no se consigue y millones de personas mueren a causa de múltiples trampas y desastres. Incluso no siendo personales, puedes quedar atrapado en los problemas del ego de la sociedad que se manifiesta como guerra, peste, hambre, o accidentes.

David R. hawkins: Yo, Realidad y Subjetividad, cap. 4

 

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