El centro emocional

El centro emocional

Nuestro centro intelectual está mejor desarrollado, o está más bajo su propio control. El centro emocional es más irresponsable. De modo que, puesto que ejercemos más control sobre nuestro centro intelectual, tenemos que usarlo hasta que nos volvamos más conscientes o aprendamos a usar otras funciones más eficientemente y a controlarlas mejor de lo que lo hacemos ahora. En la actualidad, no tenemos control sobre nuestras funciones instintivas y emocionales, y sólo un poco sobre la función motora. Las influencias externas las mueven. No podemos estar contentos o enojados sin una causa, y una causa significa algo externo. Después, el trabajo deberá ser en el centro emocional porque la principal energía está en él. El centro intelectual es sólo auxiliar, pero en la actualidad es todo lo que tenemos.

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Algunos centros se dividen en dos mitades: positiva y negativa. Esta división es clarísima en los centros intelectual e instintivo. En el centro intelectual es «sí» y «no», afirmación y negación. Todo el trabajo del centro intelectual consiste en comparar. La división en el centro instintivo es absolutamente clara: placer, dolor. Toda la vida instintiva está gobernada por esto. Mediante un vistazo superficial parece que el centro emocional también consiste en dos mitades: las emociones agradables y desagradables. Pero en realidad no es así. Todas nuestras emociones violentas y depresivas, y en general, la mayoría de nuestro sufrimiento mental tienen el mismo carácter: es algo innatural, y nuestro organismo no tiene un centro real para estas emociones negativas; éstas trabajan con la ayuda de un centro artificial. Este centro artificial (una especie de hinchazón) es creado gradualmente en nosotros desde la primera infancia, pues el niño crece rodeado por personas con emociones negativas, y las imita.

Las emociones instintivas pueden ser negativas, pero así están correctamente. Todas son útiles. La mitad negativa del centro instintivo es un guardián que nos previene del peligro. En el centro emocional, las emociones negativas son muy dañinas.

Luego,  cada  mitad  de  un  centro  se  divide  en  tres  partes:  la  parte  intelectual,  la  parte emocional, y la parte motora o mecánica. La parte motora de cada centro es la más mecánica y la que más a menudo se usa. Por lo general, usamos sólo las partes mecánicas de los centros. Incluso las partes emocionales se usan sólo ocasionalmente; en cuanto a las partes intelectuales, en condiciones corrientes se las usa muy raras veces. Esto demuestra cómo nos limitamos, cómo usamos sólo una parte, la parte más débil, de nuestro organismo.

Es facilísimo distinguir estas tres partes cuando empezamos a observarnos. Las partes mecánicas no necesitan atención. Las partes emocionales necesitan fuerte interés o identificación, atención sin esfuerzo o intención, pues la atención es atraída y mantenida por la atracción del objeto mismo. Y, en las partes intelectuales, usted tiene que controlar su atención.

P. D. Ouspensky: El Cuarto Camino, cap. 3