El origen de la Intención

El origen de la Intención

La necesidad primaria para un ser vivo es ser capaz, hasta cierto punto, de tomar decisiones sobre tu propia vida –eso es lo que constituye el principio fundamental que yace en el núcleo del comportamiento desplegado por todas las criaturas. Todo lo demás, incluyendo el instinto de conservación y de reproducción es un producto de este principio. En otras palabras, la meta y el significado de la vida de cualquier ser vivo es controlar su realidad. Pero no es posible cuando el mundo a tu alrededor existe independientemente de ti, y se comporta de una manera completamente incontrolable o incluso hostil.

 

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Siempre habrá gente que le encanta quitarte tu comida, echarte de tu rincón favorito, o incluso comerte entero. Es molesto e incluso atemorizante cuando, en lugar de vivir tu vida, la vida sólo te sucede y no hay absolutamente nada que puedas hacer sobre ello. Así es como desarrollas una insistente, y a veces inconsciente, necesidad de mantener el mundo que te rodea bajo control.

Para un montón de gente, tal giro de los acontecimientos puede parecer inesperado: “¿Cómo puede ser esto? Después de todo, era claramente obvio para nosotros que el instinto de conservación es la fuerza dirigente, pero ahora descubrimos que es una consecuencia de algo más fundamental.”

Sin embargo esto sólo parece extraño a primera vista. Si lo miras más de cerca, es claro que no importa lo que haga un ser vivo (incluyendo sobrevivir y reproducirse), todo viene de su intento de poner la realidad circundante bajo su control. Esa es la principal motivación y fuente primaria de cualquier intención que apuntala la actividad de todos los seres.

La inactividad, en contraste, es falta de control. De ahí que, el aburrimiento, como tal, no existe, ­ hay sólo una constante e insaciable sed de controlar la realidad. De cualquier modo, en cualquier lugar, tú tratas de someter la realidad a tu voluntad. Los juegos, en este sentido, actúan como un modelo de realidad controlada.

Cualquier clase de monta, patinaje y movimiento autoinducido – también es un tipo de control. La realidad me está precipitando hacia delante, pero del modo que yo quiero. Todo juego está sometido en un grado variable a la misma regla: ‘Que sea del modo que yo quiero que sea.’ El escenario del juego está más o menos determinado, y la situación es por tanto predecible. Hay, por supuesto, juegos donde es más bien difícil mantener una posición dirigente, pero todos ellos, de un modo u otro, se reducen a lo mismo: someter lo que está sucediendo a tu voluntad.

De nuevo, cualquier tipo de espectáculo es para el observador un juego en el cual el control sobre la realidad está siendo modelado. Música, libros, películas, representaciones – son todos oscilaciones para el alma y la mente. El exhaustivo correr de los pensamientos para y se vuelve un vuelo en las alas de una elegante melodía o una historia cautivadora. No importa lo que le suceda a los principales personajes de la película, no es nada sino una dócil realidad domesticada, y el espectador está ligeramente disfrutando la representación.

Los juegos con la realidad no paran ni cuando estamos dormidos. El alma y la mente encuentran placer en el espacio de los sueños, donde la realidad cede fácilmente al ligero soplo de la intención.

Finalmente, los juegos de la imaginación son otro aceptable método. La gente incluso inventa ‘realidades’ no existentes, sólo para que ellos puedan jugar a tener el control. La ciencia ficción es inusual. Está permitido que sea inusual mientras permanezca irreal. Está eliminada del todo de nuestras vidas. Mientras tanto, la realidad es ordinaria a causa de su proximidad, y sin embargo es inaccesible, porque es difícil de manipular.

En general, ninguno de esos juegos está organizado sólo con el fin de luchar contra el aburrimiento. La realidad cotidiana no es aburrida – es ordinaria porque es incontrolable. No se conforma fácilmente a la regla: ‘será como yo quiero que sea’, y eso es por lo que la gente trata de esconderse de tal realidad en un juego, donde todo es fácil y predecible.

Aun así, no puedes esconderte de la inevitable realidad. Tu vida está determinada por las circunstancias y por tu lugar en la sociedad. La realidad se desarrolla en gran parte independientemente de tu voluntad. Por cada ‘Yo quiero’ hay su correspondiente ‘Tú no puedes’. En respuesta a ‘Dame’ oirás ‘No vas a tenerlo’. ¿Qué puedes tú hacer en tales circunstancias?

Como regla, los seres humanos se comportan inequívocamente. En su intento de obtener lo que ellos quieren, tratan de influir directamente sobre este mundo por el principio ‘Devuélvelo’. El impacto directo, basado en el contacto directo, es uno de los modos de controlar algo. Pero no es el único, y ciertamente no el método más efectivo de controlar la realidad.

Tú y yo vamos a ir a otro modo: con nuestras manos detrás de la espalda haremos que el mundo se mueva hacia nuestros deseos. Toda la discusión siguiente será sobre cómo conseguir esto. El Transurfing es una técnica de control de la realidad, sin influenciarla directamente. Excepto que ya no es fingido, como en un juego, sino real.

Vadim Zeland: Gobernando la realidad, cap. I