En la cresta de la ola

En vez de aceptar los juegos de péndulos destructivos, busca los péndulos cuyos juegos puedas aprovechar. Lo cual significa adquirir la costumbre de prestar atención a todo lo bueno y positivo. En cuanto veas, leas u oigas algo bueno, agradable, esperanzador fíjalo en tus pensamientos y alégrate. Imagina que vas por un bosque: hay muchas flores bonitas, pero también zarzas venenosas. ¿Qué eliges? Si recoges flores de saúco, las llevas a casa y las pones en agua, pronto tendrás un dolor de cabeza. ¿Para qué lo quieres? De igual manera es dañino reaccionar a los péndulos destructivos. Es mejor recoger una flor de jazmín y disfrutar de su belleza y aroma. Deja que en ti entre todo lo positivo; así cada vez más encontrarás en tu camino noticias buenas y posibilidades favorables.

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Hete aquí que sientes alegría e inspiración. Pero luego te absorbe de nuevo la rutina cotidiana. La fiesta se acaba y llegan los días corrientes. ¿Cómo puedes mantener en ti ese estado festivo? Primero, recordándolo.

Por costumbre nos zambullimos completamente en los días monótonos y olvidamos lo bueno, y esto deja de alegrarnos. Es una mala costumbre. Son los péndulos los que nos obligan a olvidarnos de esto.

Es preciso mantener viva la llamita de fiesta, cuidar con ternura esta sensación; observar cómo, mejora tu vida; aferrarte» a cualquier pajita de alegría y buscar en todo las señales buenas. Al menos hacerlo no es aburrido. Debes recordar cada minuto que practicas Transurfing; que vas conscientemente a por tu sueño, lo cual significa que estás manejando tu destino. Eso sólo inspira tranquilidad, seguridad y alegría; de esta manera consigues que la fiesta siempre esté contigo. Desde el momento en que la sensación de fiesta se convierta para ti en una costumbre, siempre estarás en la cresta de la ola de la suerte.

Alégrate por todo lo que tienes en este momento dado. No es un llamamiento hueco a ser feliz por determinación. A veces las circunstancias se presentan de tal manera que es muy difícil sentirse feliz. Desde el punto de vista práctico, sin embargo, expresar el disgusto es muy desventajoso. Quieres llegar a aquellas líneas de la vida donde todo te satisface, ¿verdad? Pero ¿cómo llegarás hasta ahí, si tu emisión está llena de disgusto? Es todo lo contrario; la frecuencia de tal emisión corresponde justamente a las líneas donde te sientes mal. A diferencia de las líneas buenas donde te sientes bien y tus pensamientos están llenos de alegría y satisfacción.

Las noticias buenas no emocionan tanto y se las olvida pronto. Las malas, por el contrario, despiertan una repercusión viva, ya que portan una amenaza potencial. No dejes que las noticias malas entren en tu corazón y, por tanto, en tu vida. Ciérrate a las malas y ábrete a las noticias buenas. Es imprescindible que percibas cualquier cambio positivo y lo cuides con mucho cariño, ya que estos cambios son precursores de la ola de la suerte. En cuanto oigas algunas noticias esperanzadoras, por insignificantes que sean, no te olvides de ellas enseguida, como lo hacías antes; al contrario: saboréalas, habla de ellas, sal en su búsqueda. Reflexiona sobre estas noticias, analízalas desde todos puntos de vista, haz pronósticos, espera mejoras subsiguientes. Al actuar de esta manera, estás pensando en la frecuencia de ola de la suerte y te sintonizas con sus parámetros. Cada vez habrá más noticias buenas y la vida irá mejorando. No es ninguna mística ni característica de la mentalidad humana filtrar la información, cuando dicen que un pesimista ve el mundo a través de gafas negras, y el optimista a través de gafas color rosa, así es la realidad: te trasladas a las líneas de la vida que correspondan a los parámetros de energía de tus pensamientos.

Al estar en buena relación contigo mismo y con el mundo circundante trasmites la emisión armoniosa al mundo, y creas un ámbito de vibraciones armoniosas a tu alrededor, donde las circunstancias te favorecen.

Y esta actitud positiva te llevará al éxito y a la prosperidad.

Vadim Zeland: El espacio de las variantes, cap. 3