Experiencia de la Presencia

Experiencia de la Presencia
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Experiencia de la Presencia

La experiencia de la Presencia es radical y profundamente subjetiva. Está comúnmente admitido por la mente que Dios está “en otra parte”, es decir, por encima, más allá, trascendente, en el cielo, o en alguna parte tras la historia o en el futuro. Tradicionalmente, sin embargo, Dios es descrito tanto trascendente como inmanente. El término “Ser” enfatiza que Dios es descubierto en el interior como la realidad última que subyace a la verdadera existencia en el “aquí y ahora “(por ejemplo, “El cielo está dentro de ti”).

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Del Buda se dice que ha evitado utilizar el término “Dios” debido a la prevalencia de las concepciones circundantes. Quiso evitar todas las limitaciones que esa conceptualización comportaba. El Ser como Consciencia es a menudo referido en la literatura como Luz. Como se relata en el Génesis, lo No manifestado se vuelve Manifiesto por primera vez como Luz, que fue el resplandor de la energía de Dios que tomó la forma del universo.

El término “Ser” también supera la noción dualista de que estás separado de Dios. Históricamente, la imagen de que hay un pecador aquí abajo en la Tierra y que hay un Dios arriba en el cielo es un punto de vista del ego. Por tanto, para la mayoría de las personas, el término “Dios” implica “lo otro”. Sin embargo, no hay separación en la Totalidad de la Creación, por lo que es imposible para lo creado estar separado del Creador. La iluminación es por tanto, la revelación del Ser cuando la ilusión de la realidad de un yo separado es eliminada.

La constante consciencia de la propia existencia como “Yo” es la expresión siempre presente de la divinidad innata del Ser. Esta es una experiencia universal, constante, que es puramente subjetiva y para la que ninguna prueba es posible o necesaria. El “Yo” del Ser es la expresión de la Divinidad como Consciencia lo que está por tanto, más allá del tiempo y de la forma. La verdad de esta identidad es oscurecida por la dualidad creada por la percepción y desaparece cuando todos los posicionamientos son abandonados.

La verdad es subjetivamente radical. Con el colapso de las ilusiones de la dualidad, incluyendo la supuesta “realidad” de una separación del “ser”, sólo queda el estado del Infinito “Yo”, que es la manifestación de lo No-Manifestado como Ser.

No hay sujeto ni objeto. Al igual que el espacio infinito, no hay distancia, tiempo, duración o localidad. Todo prevalece simultáneamente. Todo es auto-evidente, auto-consciente, auto-revelado, y total.

David R. Hawkins: Yo: Realidad y Subjetividad, cap. VII

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