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Exponer, abrazar, responder y dejar ir

La palabra pali sati, que en los tiempos modernos se traduce como «atención plena», en realidad significa «recordar» o «tener en cuenta». ¿Qué recuerdas? ¿Qué tienes en mente? Recuerdas la verdadera naturaleza de los fenómenos, que se puede resumir como impermanencia, sufrimiento y no-yo. Estos no son conceptos sino métodos de práctica en la vida diaria.

Exponer, abrazar, responder y dejar ir

La impermanencia significa que, en las experiencias de momento a momento, no hay nada que se pueda captar como un yo fijo o una existencia cosificada. Por ejemplo, tan pronto como sentimos “este es mi cuerpo, mi sentimiento, mi pensamiento o cualquier situación en la que me encuentre”, ya hemos congelado el flujo natural de las condiciones en una “historia”. El sufrimiento se mantiene a través de historias que nos contamos sobre cómo nosotros o el mundo estamos fundamentalmente fijos. Ser el flujo cambiante de condiciones sin fijación es la verdad del no-yo.

En otras palabras, la impermanencia es la clave. Si la resistimos, nos inclinamos hacia el lado del sufrimiento. Si no la resistimos, entonces nos damos cuenta de la sabiduría del no-yo. Practicar de acuerdo con estos tres principios es atención plena.

En la tradición Chan, que se convirtió en Zen en Japón, la práctica de la atención plena se puede abordar de cuatro maneras: exponer, abrazar, responder y soltar.

La atención plena significa exponer todas las formas de reificación o apego a la permanencia: esta es la forma de terminar con el sufrimiento.

Abrazar significa no rechazar las aflicciones y la vida porque nos muestran las causas del sufrimiento al convertirlas en condiciones de liberación.

Responder significa acción no artificial, en la que trabajamos creativamente con causas y condiciones sin apego. Esta es la verdad de la cesación como función maravillosa.

Dejar ir se refiere al no logro, el antídoto a nuestros deseos incesantes, que es la verdad del camino.

Estas prácticas pueden ser simples o profundas, dependiendo de la perspicacia del practicante.  Esta es la sabiduría de la práctica de la atención plena.

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