Funcionamiento de la mente

Funcionamiento de la mente
Rate this post

Funcionamiento de la mente

Si observamos el fenómeno del funcionamiento de la mente veremos que sus mecanismos se hacen evidentes para, luego, desaparecer. Las suposiciones de la mente son su voluntad de separación, su creencia en una progresión en el tiempo con sus comienzos y finales, y las categorías de pensamiento que constituyen y aseguran su supervivencia. Para sobrevivir, el ego tiene que creer que es real y que tiene una existencia separada e independiente. El otro motivo de su continuidad es la creencia de que, a través del ego y su bienestar, se puede encontrar al fin la felicidad y quedar aseguradas las condiciones idóneas para esta. De ahí que el ego/mente busque constantemente el control y las ganancias en sus distintas formas y aspectos. El ego/mente busca el éxito, bajo cualquier criterio que utilice para medir ese objetivo ilusorio. La felicidad esta siempre al doblar la esquina, de tal manera que se esfuerza cada vez más por alcanzar sus metas.

1 4 600x450 - Funcionamiento de la mente

En determinado punto, la ilusión se desmorona y se da la apertura necesaria para el inicio de la búsqueda espiritual. Esta búsqueda cambia su sentido de fuera a dentro, y comienza la búsqueda de respuestas. Si hay suerte, uno se topa con las enseñanzas de la verdadera iluminación y no se aparta del núcleo de estas enseñanzas. Con el paso del tiempo, se han perdido muchas de las explicaciones que se ofrecieron junto con las enseñanzas originales, introduciéndose a cambio muchos malentendidos. A lo largo de los siglos, algunas de las grandes enseñanzas se han distorsionado hasta tal punto que, sorprendentemente, han adoptado exactamente su sentido opuesto, convirtiéndose en base de conflictos y de obstrucción a la verdad.

Uno debe comprometerse solo con Dios y con la Verdad. A los maestros se les debe respetar, pero la única devoción se le debe a la Verdad. Como dijo Buda, “No pongas cabeza alguna por encima de la tuya”, dando a entender que el único gurú verdadero de uno es el Yo (la naturaleza búdica).

El Yo del maestro y el propio Yo de uno son una y misma cosa. El maestro se convierte en fuente de inspiración e información, y es la inspiración la que da sustento a la búsqueda.

¿El compromiso espiritual implica que uno tiene que renunciar al mundo? No, evidentemente no. Significa, simplemente, que conviene recontextualizar, reestructurar y contemplar la vida mundana de un modo diferente. La trampa no se halla en el mundo, sino en el apego que uno le tiene al mundo, junto con las observaciones que se hacen, que oscurecen la búsqueda de la Verdad. Hay atracciones que son meros pasatiempos, mientras que otras son verdaderas trampas de lúgubres consecuencias en las cuales se sumergen los inconscientes. Por otra parte, en ocasiones, es gracias a la dura agonía que supone extraviarse como se consigue tocar fondo, renunciar a viejas opciones y aceptar otras nuevas. De ahí que nunca se pueda decir si es un error que alguien este siguiendo un sendero en particular, pues puede que a la postre le lleve a la salvación final, por doloroso que pueda resultarle.

David R. Hawkins: El ojo del yo, cap. 8

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: