La absoluta identidad del ser

La absoluta identidad del ser
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La absoluta identidad del ser

Es difícil para la mente entender la absoluta identidad del ser. La mente está acostumbrada a pensar en términos de un sujeto y un predicado en el que una afirmación adjunta un sustantivo a un verbo, tal como lo-que-es o es-está o lo hecho. Lo que tiene existencia es ya total y completo o no existiría. La existencia no requiere dependencia de ninguna otra condición. La existencia condicional es por tanto una ilusión del ego/mente que cree que nada existe, excepto como dependiente de algo exterior a sí mismo. La existencia es completa en si misma e incondicional. La existencia es únicamente por la gracia de Dios, por orden Divina.

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La mente se utiliza para las descripciones y definiciones en términos de cualidades, condiciones y presuntas causas. Así, para la percepción, nada es completo o total en y por sí mismo sino que siempre depende de otras consideraciones. Esto se debe a la inclinación de la mente dualista a la separación en el tiempo y el espacio y la superposición de la supuesta e imaginaria explicación de un misterio operante llamado “causa”. Así, para la mente, todo es a la vez dependiente de las condiciones y visto como una temporalidad que, por tanto requiere una explicación para comprender. Los estados mentales suponen una separación entre el sujeto y el objeto o las condiciones, a saber, sujeto, adverbio o adjetivo, y predicado.

En Realidad, nada requiere una explicación. Nada es causado por ninguna otra cosa. La existencia no requiere explicación ni tiene ninguna dependencia de cualquier otro estado o cualidad. Este entendimiento es clarificado al darse cuenta de que nada en sí y por sí mismo tiene ningún “sentido”. Por tanto, tampoco tiene un “propósito”. Todo está ya completo y simplemente existente por sí mismo como auto-identidad propia.

A modo de ejemplo, “el espacio” sólo “es”; sólo “está ahí”, sin hacer nada en absoluto. No se puede medir, porque la medición es sólo una noción arbitraria. Ninguna razón es necesaria. Sería caer en una puntualización inútil preguntar “¿Por qué es el espacio?”, o “¿Cuál es su propósito?” No hay un “por qué” a ninguna realidad. Nada en el universo requiere un “por qué”, ni ninguna verdad se revela, incluso por hacer la pregunta. Perseguir la pregunta del “por qué” es perseguir tu propia cola y terminar con simples razonamientos entretenidos.

Vamos a profundizar en la cuestión de “cuándo”. En Realidad, en lo que es eterno e infinito, no hay “cuando”; tampoco existen sucesos o acontecimientos que sean explicados, ni hay ninguna secuencia, duración, o causas.

Se puede observar que todas las explicaciones, descripciones, debates, y condiciones son simples abstracciones mentales. Para escapar de estas racionalizaciones, es necesario ir más allá de la dualidad, porque la mente habitualmente elige una posición desde la que crea una ilusión perceptiva basada en esa posición que oscurece la Realidad.

El Ser no es condicional; no tiene cualidades y no es dependiente o explicable. El Ser no tiene duración, inicios o finales, ubicación, forma o limitaciones. Es el resplandor del Ser que ilumina la existencia, sin la cual no habría consciencia. El Ser está más allá de procesos. Todas las descripciones son inadecuadas e inaplicables al Ser.

David R. Hawkins: Yo, Realidad y Subjetividad, cap. 7

 

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