La Cuestión crítica

La Cuestión crítica

Sin un esfuerzo excesivo, es relativamente fácil hacer el sorprendente descubrimiento de que estás apegado a pensamientos ya que estas secretamente enamorado de ellos. Porque al estar enamorado del yo, es tenido en alta estima. Existe el miedo a la pérdida debido al apego que va junto con lo que se ama.

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El siguiente paso es descubrir qué o quién está enamorado de sí mismo y cuando aparece este fenómeno primordial. “Algo” está enamorado de nuestra existencia y unido a la existencia, y se nota que el ego (mente/cuerpo/Yo) es el objeto de amor. Hay un sujeto y un objeto. Hay un “esto” (“yo”) que se enamora de un “eso” (el yo, por ejemplo el narcisismo).

Con la contemplación, la reflexión y la meditación, el núcleo de las propias identificaciones progresivamente emerge. Será encontrado que el verdadero amor por el yo surge de algo que es mayor que el yo y capaz totalmente de abarcar la totalidad de dicho yo. La totalidad del ser se lleva a cabo dentro de un campo mayor no-lineal subyacente de consciencia que está siempre presente. El representa contexto y no contenido. Por analogía, sería como ver el planeta Tierra desde el espacio exterior, donde el espacio es el contexto y la Tierra es el contenido.

Buscar en el interior la fuente real del amor conduce al descubrimiento del Ser. Como el sol, el Ser está siempre presente, incondicional, y no está sujeto al pensamiento, opinión, o actitud. El Ser sólo puede amar porque esa es su esencia. El amor del Ser no es ganado, merecido, ni sujeto a limitación. El Ser es la fuente de vida y la consciencia subjetiva de la existencia.

Más tarde, se descubre que incluso la existencia es innecesaria para el Ser. Que está más allá de todas las dualidades, no hay dualidad entre el Ser y la existencia. Lo No Manifestado y lo manifiestos son uno y lo mismo. La conciencia puede incluir contenido o puede no incluirlo. Por analogía, el espacio no depende de la presencia de planetas o universos, sin embargo incluye a todos ellos.

El amor está más allá de la dualidad; no necesita un sujeto o un objeto. Es una cualidad de la Realidad que es independiente de las circunstancias.

Con la rendición, los obstáculos son disueltos por la infinita compasión de la Divinidad que ama incondicionalmente todo lo que existe porque esa existencia es la manifestación de Dios. Sólo las ilusiones podían hacer esta verdad evidente no aparente.

La iluminación es simplemente la emergencia de la verdad cuando los obstáculos hacia la realización de la verdad se han eliminado. Por analogía, el resplandor del sol no está condicionado a la desaparición de las nubes, sino que simplemente aparece.

David r. Hawkins: Yo, realidad y Subjetividad, cap. 3