Los objetivos del ego/mente

Los objetivos del ego/mente

Los objetivos del ego/mente no son alcanzables. Sus esfuerzos son aparatosos y perturbadores. En realidad, uno se encuentra mejor sin ella.

En el momento que uno se da cuenta de que esto es inútil, se la puede empezar a abandonar retirando el interés por ella. Se puede comenzar por renegar de su hipnótica fascinación, retirándose progresivamente desde el vigilante hasta el observador, de ahí al testigo, hasta llegar a la consciencia misma y, finalmente, a la conciencia que ilumina. Se puede describir al Yo como un espacio esencialmente libre de forma.

1 67 600x450 - Los objetivos del ego/mente

Así, el trabajo espiritual es un sometimiento constante, una constante renuncia, un ignorar, un alejarse y un retirarse de aquello que es irrelevante y esencialmente insatisfactorio. La dirección del enfoque se traslada entonces del contenido del pensamiento a aquello que observa y experimenta el pensamiento, y luego al descubrimiento de que la consciencia es consciente como resultado de una cualidad innata y no es en modo alguno el acto volitivo de un yo independiente e imaginario.

La conciencia trasciende lugar, cuerpo, espacio, tiempo, mente, pensamiento y sentimientos; pues, al igual que el cielo, es el telón de fondo sobre el cual flotan las nubes. Lo último que presencia la conciencia no se ve alterado por contenido alguno, y no depende de contenido alguno para su propia existencia.

Ir más allá de lo conocido requiere coraje, fe y convicción. También requiere energía y poder espiritual, cuya fuente se halla en los Campos superiores de la consciencia y en los grandes maestros y sus enseñanzas. La iluminación tiene lugar por la gracia de Dios, pero también por decisión interior propia.

David R. Hawkins: El ojo del yo, cap. 8