Niveles calibrados de conciencia

Niveles calibrados de conciencia

Los niveles calibrados de conciencia son una forma abreviada de designar un estrato mayor del desarrollo humano que se deriva de un punto de vista que determina la percepción y lo que es significante, significativo o real en ese nivel. En general, los niveles de conciencia calibrados implican la capacidad de comprender la verdad espiritual; las actitudes sociales, emocionales e intelectuales; las competencias profesionales: las metas; e intereses. Los niveles refieren también a la salud psicológica o física y longevidad así como a lo ético, lo moral, los comportamientos sociales y privados, la probabilidad de criminalidad, y la capacidad de comprensión.

 

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Los niveles de conciencia también se relacionan con asuntos mundanos, como la renta, las destrezas, los valores, la personalidad, las actitudes, la responsabilidad, el tipo de metas, la orientación familiar, el status socio-económicos, e incluso cosas tales como la respuesta a los anuncios, la publicidad y los hábitos de compra. Los niveles también implican la capacidad para la felicidad, la satisfacción y el amor. Incluso refieren a estilos de socialización, selección del entretenimiento y el material de lectura, la preferencia por los canales de televisión y programas, los hábitos, y la recreación.

Con la consciencia de la importancia de los niveles de conciencia, cualquier aspecto de la vida humana puede ser examinado en diferentes niveles. Mientras que todo lo anterior es significativo en la vida terrenal, tiene aún más importancia para el destino espiritual cuando la vida física termina. La conciencia tanto precede esta vida física como continúa mucho después.

Se podría decir que en cierto contexto, el único significado real de esta vida terrenal son las consecuencias que se derivan de la propia realidad espiritual, que tienen una trayectoria atemporal. El destino del espíritu será a mejor o a peor, dependiendo de las elecciones y las decisiones que uno haga. Esta afirmación está de acuerdo con las enseñanzas de todas las religiones principales y los verdaderos maestros espirituales a lo largo de la historia humana.

Las grandes culturas históricas se centraron principalmente en el destino del alma y los preparativos para su transición a otros reinos. Egipto, sin duda se destaca como un claro ejemplo que a todos nos es familiar. Las grandes pirámides son un símbolo de la comprensión del este último destino.

David R. Hawkins: Yo, Realidad y Subjetividad, cap. 9