El gozo de ser

“Había una vez un lirio en un lugar apartado, junto a un arroyuelo, y era bien conocido de algunas ortigas y un par de otras florecillas de la vecindad. El lirio estaba, según la descripción veraz del Evangelio, vestido más hermosamente que Salomón en toda su gloria; por lo mismo, despreocupado y alegre todo lo que duraba el día. El tiempo pasaba felizmente –sin el lirio darse cuenta-, como el agua del arroyuelo, canturreando y corriendo. Pero aconteció que un buen día vino un pajarillo a visitar al lirio, volvió a venir al día siguiente, estuvo ausente unos cuantos días, hasta que al fin otra vez volvió. Esto le pareció al lirio extraño e incomprensible; incomprensible que fuese tan caprichoso. Pero lo que suele acontecer con frecuencia también le aconteció al lirio, que cabalmente por eso se iba enamorando más y más del pájaro, porque era caprichoso.

8 citas budistas

Hay muchas cosas peligrosas en este mundo.
Sin embargo, para mí, lo más peligroso es mi mente. No la veo, no la huelo, no la puedo tocar, pero puedo escucharla, y me hace hacer y decir estupideces.
Siempre digo que estoy en una búsqueda constante para salvarme de mí. Soy mi propio enemigo, y si no me salvo yo misma, nadie más lo hará.
No hace falta decir que no puedo hacer esto sola; nadie puede.
Si fuera posible, o fácil, salvarnos de las malas acciones de nuestra mente, no habría tantos libros, cursos y entrenadores de autoayuda por ahí.
Una de las tantas cosas que me ha salvado a lo largo de los años son las citas budistas. Las he tenido anotadas durante años y, de vez en cuando, abro mi teléfono o mi cuaderno para leerlas.
Nunca dejan de poner mi ego a raya. 
Para dejarme respirar. 

La risa creadora

El texto que presentamos a continuación, y que proviene de un papiro gnóstico del s. III, trata de la generación de siete dioses por medio de la risa. Antes de analizar lo que significa una creación por medio de la risa, podríamos preguntarnos, al igual que lo hizo Emmanuel d’Hooghvorst en su estudio sobre la Astrología tradicional, si existe en la tierra un arte que pueda producir dioses. El mismo autor responde a esta pregunta afirmando que tradicionalmente existe uno, cuyo fin es el de llevar a la naturaleza hasta su total perfección. Mientras que la Astrología es la ciencia que trata de la naturaleza humana, “existe un Arte celeste, dice d’Hooghvorst, que permite que esta naturaleza alcance su máxima perfección más allá de la cual no hay progreso posible. Es lo que los antiguos nos han enseñado cuando hablan de la palingenesia o nueva generación”

¿Cómo podemos permanecer abiertos tanto al sufrimiento como a la alegría de vivir?

Tú y yo nos estamos entrenando para ser libres. Estamos en entrenamiento para estar tan presentes, tan espaciosos, tan acogedores, estamos en entrenamiento para no mirar hacia otro lado, negar o cerrar nuestros corazones cuando no podemos soportar algo. La declaración, «No puedo soportarlo», es lo que te quema. Cuando estás en presencia de sufrimiento y contracción, es la contracción lo que te mata de hambre.

Apocalipsis, hermetismo y la restauración de la Naturaleza

Lo narrado en los libros sagrados sobre la Parusía, no es más que un conjunto de imágenes que emplean el tiempo cronológico como una metáfora del tiempo mesiánico, por eso la distopia es ahora, pero el apocalipsis es siempre, y la edad de oro también.

El Sentido de la Ligereza

Uno ve tantos rostros ensombrecidos por la seriedad que sería comprensible si estuviera provocada por el dolor. Pero esta clase de seriedad que arrastra al ser humano a la tierra y mata la vida de su espíritu no es hija del dolor, sino de cierto tipo de representación en la que el actor se engaña al identificarse con su papel.
Cuando los niños participan en la representación también lo hacen con seriedad, pero es diferente, porque el niño es consciente de que solamente es un juego y su seriedad es una forma indirecta de divertirse. Pero en el adulto esta seriedad se convierte en vicio, porque transforma el juego en religión, identificándose con el papel o posición en la vida que tanto teme perder.

Observar es mejor que pensar

“Una persona que piensa todo el tiempo, no tiene más en qué pensar que en los pensamientos mismos, de esta manera pierde el contacto con la realidad y está destinado a vivir en un mundo de ilusiones”, afirma Alan Watts —filósofo del espíritu y uno de los principales responsables de acercar el budismo zen al pensamiento occidental— en una iluminadora conferencia.