Encontrar la paz entre el ruido del mundo

Mientras descanso en la quietud de no saber todas o ninguna de las respuestas, le prometo a mi corazón que descansaré en ella con más frecuencia. Lo único que sé. Ella es sabia. Ella es verdad. Ella me guiará con gracia. Ella apagará mi sed de conocimiento con su dulce seguridad de que lo que sea que sea, será. Con ella como mi aliada, puedo acurrucarme en la comodidad de no necesitar saber ni comprender más que el amor que tengo en este momento y en cada momento que sigue. Porque mientras el conocimiento va y viene, se prueba y desacredita, cambia y permanece igual, el único conocimiento verdadero es que mi corazón siempre revelará mi verdadero camino.

El estado de nuestro ser

A cada momento el conocimiento del hombre depende de su ser. Esto es lo que no entendemos. El hombre puede obtener sólo tanto conocimiento como su ser lo permite; de lo contrario su conocimiento será tan sólo palabras. Si el conocimiento se da a varias personas, una de ellas lo obtiene, otras no. ¿Por qué? Evidentemente, porque el ser de éstas últimas es diferente.

Rendirse y dejar Ir 2

A menudo nos preocupa que de alguna manera nos hemos salido del camino. Creemos que tal vez nuestra vida está fuera de camino, y hemos cometido errores que son irreparables. Tal vez le preocupe no estar exactamente donde cree que debería estar, ya sea el trabajo que pensó que tendría para esta edad, el estado de la relación o el lugar donde viviría en este momento de su vida. Si no estás donde creías que estarías, puedes sentirte un fracaso. A este destino lo llamo desastre, la sensación de que nuestra vida está fuera de camino. Este ciclo interminable nos mantiene constantemente alcanzando las expectativas que nos hemos impuesto. Estas expectativas generalmente se derivan de necesidades insatisfechas, y nuestra mente nos dice que esto es lo que debemos hacer, ser, lograr para ser cumplidos. Si, por algún motivo, la vida no coincide con nuestros planes, nos responsabilizamos y sentimos que fracasamos.

La Luz del Corazón

Actualmente existe un sinfín de métodos, talleres, cientos de personas motivadas espiritualmente que comparten su luz con todos aquellos que sienten su afinidad. Siendo conscientes de esta realidad no pretendemos sino ser un grano más en este inmenso campo de siembra, un grano que esperamos germine en muchos hermanos y hermanas que por simpatía se acerquen a leer estas palabras. Lo semejante atrae a lo semejante y sabemos por experiencia que aquellos a los que el oído interno les haga llegar esta especial vibración responderán desde sus corazones, pues es desde el lugar sagrado de la Vida y la Verdad -el Corazón- desde donde se emite este Camino de Retorno al Hogar.

Rendirse y dejar Ir

No hay nada tan ansioso como la incertidumbre. Nuestras mentes ansían la previsibilidad: queremos saber qué sucederá a continuación para poder planificarlo. Algunos de nosotros (como yo) enfrentamos el estrés y la ansiedad planificando el futuro, descubriendo lo que viene después, haciendo cosas.
Pero una verdad fundamental sobre la vida es que no podemos predecir el futuro. Hacer cosas no cambia eso. No podemos saber qué traerá el mañana. Si bien esa realidad siempre ha sido cierta, a veces se siente más presente.

No juzguéis

La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz. Juzgar es el proceso en el que se basa la percep­ción, pero no el conocimiento. He hecho referencia a esto ante­riormente al hablar de la naturaleza selectiva de la percepción, y he señalado que la evaluación es obviamente su requisito previo. Los juicios siempre entrañan rechazo. Nunca ponen de relieve solamente los aspectos positivos de lo que juzgan, ya sea en ti o en otros. Lo que se ha percibido y se ha rechazado, o lo que se ha juzgado y se ha determinado que es imperfecto permanece en tu mente porque ha sido percibido.