Pensar de un modo nuevo

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Pensar de un modo nuevo

Debemos entender que no podemos «hacer», pero podemos cambiar nuestras actitudes.

Las actitudes pueden ser muy diferentes. Por el momento, tomaremos dos solamente: las positivas y las negativas, no en el sentido de las emociones positivas y negativas, sino refiriéndonos a las partes positivas y negativas del centro intelectual; la parte que dice sí y la parte que dice no, esto es, la aprobación y la desaprobación. Estas son las dos actitudes principales. Es importantísimo pensar acerca de las actitudes porque, muy a menudo, tomamos una actitud negativa hacia cosas que podemos entender solamente con una actitud positiva. Por ejemplo, puede ocurrir que las personas tomen una actitud negativa hacia algo conectado con el trabajo. Entonces, su entendimiento se detiene y no pueden entender nada hasta que cambian su actitud. Debemos tener actitudes positivas en algunos casos, y actitudes negativas en otros, porque con frecuencia la falta de entendimiento es causada por una actitud equivocada. En la vida hay muchísimas cosas que usted no podrá entender a no ser que tenga hacia ellas una actitud negativa suficientemente buena, pues si las mira positivamente, jamás entenderá nada. Si un hombre estudia la vida, deberá llegar a conclusiones negativas, pues en la vida hay demasiadas cosas equivocadas.

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Pensar de un modo nuevo

Tratar de crear solamente actitudes positivas es tan equivocado como tener sólo actitudes negativas. Empero, algunas personas pueden tener una actitud negativa hacia algo y hacia todo, y algunas otras pueden tratar de cultivar una actitud positiva hacia cosas que necesitan una actitud negativa. Por el otro lado, como dije, en el momento en que usted tiene una actitud negativa hacia cosas que se refieren al trabajo, a las ideas, los métodos y reglas del trabajo, usted cesa de entender. Usted puede entender, según su capacidad, sólo mientras sea positivo.

Pero esto se refiere solamente a las actitudes intelectuales. En el centro emocional, las actitudes emocionales negativas significan identificación como una actitud suspicaz o no simpática: hay muchas variaciones; a veces, una actitud de temor. Considere esto en el sentido corriente de aceptar o no aceptar.

Actitud significa punto de vista. Usted puede tener un punto de vista, sin estar identificado. Muy a menudo, identificarse es el resultado de una actitud equivocada.

Se pueden cambiar las propias actitudes, primero, estudiándose y estudiando la vida sobre las líneas de este sistema. Esto cambia la actitud. Este sistema es un sistema de pensar diferente, o más bien, de actitudes diferentes, no meramente de conocimiento. Entonces, es necesaria cierta valuación; usted deberá entender el valor relativo de las cosas. Aún no hablamos de hacer: hablamos de estudio. Debemos estudiar y llegar a entender cosas que para nosotros son ahora sólo palabras, y a menudo palabras usadas en un sentido equivocado y en un lugar equivocado. Es necesario entender y recordar ciertos principios fundamentales. Si hace esto, comenzará en el sentido correcto. Si no los entiende o recuerda, las cosas irán equivocadamente. Por lo general, hay tres o cuatro tropiezos principales, y a no ser que entienda y recuerde los principios fundamentales, caerá sobre uno u otro de aquéllos.

Mediante un entendimiento mejor y mediante el intento de recordarse. El entendimiento no puede estar sólo en la mente; expliqué qué significa el trabajo de diversos centros al mismo tiempo, y el papel que el centro emocional representa en esto es importantísimo porque no puede haber entendimiento profundo sin energía emocional.

Pensar de un modo nuevo es una cosa dificilísima, pues el viejo modo de pensar es retenido por los viejos hábitos de pensar, por las viejas asociaciones, por las actitudes y la influencia de las cosas mismas. Suponga que tiene cierta actitud hacia algo, y que esto mismo trata de mantener esta actitud en usted por todos los medios posibles. Entonces, si la cambia, si la dirige, dará un gran paso.

P. D. Ouspensky: El cuarto camino, cap. VI