PIENSA EN TI

Pensamos tanto en los demás, en las cosas, en los acontecimientos, en un yo que se proyecta en cada cosa… de tal manera que acabamos desligados y perdidos de nuestra esencia real.  Sí, es cierto. Tardamos mucho en ser conscientes pero llega un instante mágico a nuestra mente que, a  modo de recordatorio y a la desesperada, nos susurra: “Piensa en ti, solo en ti, más allá de todo lo demás, sin ausencias” y desde ese momento  intentamos descubrir porqué pensamos tan poco en nosotros, aunque creamos en la ilusión de lo contrario, olvidándonos de nuestra esencia  “soy yo”.

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Poco a poco descubrimos que nuestra vida se ha proyectado en hacer y cuidar. Cuidar  nuestros padres, a los hijos, nietos, a la pareja, a las plantas que tanto nos alegran. Y el hacer miles de cosas de las cuales la mayoría no sirven de mucho, únicamente para llenar los vacíos o eso creemos. La proyección ha sido tan grande que olvidamos el “yo soy” auténtico y verdadero, la verdadera esencia que nos hace seres vivientes para convertirnos, sin saberlo, en meros autómatas. Porque a pesar de lo que creemos, si revisamos nuestra vida, parece que todo gira a nuestro alrededor y por nosotros pero eso es una ilusión, una quimera pues cuanto más nos centramos en nuestro yo más separados estamos del verdadero Yo. Todo en la Vida busca el equilibrio “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, este sería un magnifico y sabio ejemplo de nuestro actuar.

Ciertamente hemos de reconducir este estado, porque no llegamos a nosotros a través de lo otro, sino que  todo lo otro llega a nosotros a través del amor que descubrimos que  somos. Llegar a ser conscientes de este hecho nos permite ser realmente, pues entonces, es el alma quien ofrece sin rechazar ni perder nada, ya que en el  alma está todo lo que podemos percibir, sentir, amar, cuidar, proteger, perdonar, traspasar…

Pensar en nosotros, en ti, es albergar el silencio que aparece cuando somos capaces de apartar lo superfluo de nuestra mente dejándola con la capacidad de ser  como una copa que recibe la luz y a su vez se vierte hacia todo, y a pesar de derramarse siempre permanece llena porque está abierta a lo inconmensurable, es decir, mi pensamiento forma parte de una mente abierta a la plenitud, a esa parte olvidada de nosotros mismos que está hecha para recibir y dar pero primero hay que recibir, llenarse para entregar.

Entonces, ese “piensa en ti” se transforma en la frase mágica que lo engloba todo, pues en mi está la Plenitud de la vida. Nada se halla afuera de esa idea. Yo, tú, los otros, todos somos uno pues estamos bañados por la misma luz que nos de la vida.

Piensa en ti, pero no te dejes atrapar en la idea genuina que encierra el egoísmo; descubre que esa acción encierra el mayor milagro que ofreces a la transformación de la consciencia para descubrir tu ser oculto entre los millones de pensamientos y cosas que te mantienen distraído dejando pasar la vida en el olvido de “Yo soy la plenitud”.

Encarna Penalba