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Querida amiga,

Siento la necesidad de escribirte, de saber de ti, de acercarme con mis palabras a tu corazón, pero la verdad es que no tengo nada en concreto que decirte. Y me surge la pregunta: ¿es preciso tener algo en firme para conectar con otra persona? Creo que, no especialmente. No tengo nada que contarte que contenga mis preocupaciones diarias, esas ya las cargo yo y si puedo y me pilla fuerte pues me sacudo los hombros y las aparto. Veo como el aire de la mañana se las lleva lejos de mí y les mando un saludo, bye, bye. Tampoco he reñido con nadie o al menos no me siento personalmente enfadada con nadie, así que tampoco puedo tirar tierra por ahí. Mis huesos andan como pueden pero andan, tampoco es el tema. Pero mira, hoy si te puedo compartir la mañana soleada que nos ha regalado la vida. Por fin hace calorcito y el jardín está lleno de abejas compitiendo por una flor. Maravilloso.

Tengo una altea que otros años brotó más tarde y sus flores salieron tímidamente, o sea que no era ninguna gran cosa pero este año con tantas lluvias está esplendorosa de verde, un verde limón precioso, brillante y augura mucha floración. Sus flores son de color malva. Una delicia de mirar. Los pájaros no paran de piar, ¡a tope! Todo está en ese preámbulo que promete sorprenderte aunque lo hayas visto montones de veces todos los años, pero es que la naturaleza a pesar de repetir sus ciclos nunca es igual y cada primavera es como si te dijera: “¡mira ves, así de hermosas creo todas las cosas y encima te las regalo!

Sí, la vida es como un regalo a pesar de la estación que nos toque observar. Y nosotros ahí, mirando y pocas veces participando en el proceso, nada inmiscuidas en su devenir. Nos perdemos días estupendos sin mirar al cielo, sin observar las miles de formas caprichosas que tienen las nubes blancas. No percibimos los primeros brotecitos en las ramas de los árboles. De repente te cae encima una nevada y pensabas casi que estabas en verano aún. Los pensamientos gratuitos nos obnubilan y nos hacen perder el momento real en el que estamos. Por eso creo que nos pasa el tiempo tan rápido, porque lo desperdiciamos.

Siempre nos han inundado de noticias negativas y catastróficas pero ahora he de reconocer que aún más, y entonces la respuesta humana ante tanto dolor y sufrimiento, con el agravante de mentiras y engaños  nos suscita una visión oscura y sin esperanza, de un pesimismo a prueba de slalom. Jamás en mi vida he percibido como la gente reacciona de forma tan negativa y acusadora. Ciertamente estamos pasando por un periodo crítico pero sabemos que las crisis son indicios de cambios, de renovación, de barrer lo viejo, lo que ya no es utilizable por algo nuevo adaptado a las circunstancias nuevas. Pero lo que nos pasa es que ante la subida del petróleo, o la amenaza de una gran guerra no podemos sino llenarnos de miedo e incertidumbre. Somos humanos y sentimos que vivimos pendientes de un hilo, que nuestra vida vale menos que una peseta de las antiguas. Entonces lo que proponemos es mandar pensamientos negativos y de condena de muerte a todos aquellos que vemos como culpables sin pensar que hay algo más al fondo de todo esto y que ellos simplemente son la cara expuesta, lo que vemos. Pero es una gran equivocación. Precisamente es ahí donde el amor debe ser abundante. Es hacia estas personas que andan vestidas de egoísmo e ignorancia las que necesitan ser empapadas en el amor. Solo el amor es capaz de las mejores y magníficas transformaciones.

La Vida es Una. No podemos ver los acontecimientos por separado, todo está intrínsecamente entretejido. Ahora lo vemos más que nunca. Es un gran tapiz ahora lleno de agujeros de carcoma pero no por ello inservible. Se puede recuperar, es más, los agujeros son simplemente puntos que se han separado del original pero podemos restaurarlo cuando confiamos en nuestro poder creado por el amor. Entonces se teje el tapiz con hilos dorados, cerrando si cabe con más resistencia lo que en un momento de incertidumbre y olvido se rasgó.

Amiga, no quiero llegar a caer en la negatividad y en la debilidad que da el miedo envuelto en los medios de comunicación. Vivamos desde nuestro interior tan rico y lleno de luz.

Acabo de ver la primera mariposa de la primavera.

 

Encarna Penalba