Sobre las reglas

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Sobre las reglas

Las reglas son difíciles de observar, porque, recordando las reglas y obedeciendo las reglas, usted acumula energía consciente. He aquí principalmente por qué se crean las reglas.

Uno no puede describir las reglas ni dar un catálogo de ellas, pero las reglas pueden entenderse. Además, el desarrollo emocional necesita disciplina. Nada desarrolla tanto al centro emocional como renunciar a la obstinación. Las reglas están conectadas con la idea de conducta. Cuando nos convirtamos en hombres n° 5, nuestra conducta será perfecta, comparada con lo que es ahora. Pero no somos hombres nº 5, de modo que debemos tener reglas. Si recordamos las reglas, las entendemos y seguimos, nuestra conducta será coherente y conducirá en una dirección definida; no será más la errática conducta de los hombres nº 1, n° 2 y n° 3.

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Todos los caminos necesitan disciplina. Esto explica por qué uno no puede trabajar por sí mismo. Uno no puede crear la disciplina por sí mismo. Si uno entiende este trabajo, entonces la disciplina toma la forma de que uno no decide por si, sino que trabaja según las instrucciones. Lleva largo tiempo adquirir voluntad, pues primero ha de ser vencida la obstinación. Mientras tanto, es necesaria otra voluntad, la voluntad de la escuela, de la organización.

No puede haber reglas en las líneas primera y tercera; allí usted deberá hacer lo que pueda, deberá haber iniciativa, el trabajo deberá ser libre. En la segunda línea, deberá haber disciplina.

El trabajo significa siempre una línea de esfuerzos conducentes hacia cierto objetivo definido. No un solo esfuerzo. Un solo esfuerzo no significa trabajo; pero una conectada línea de esfuerzos, una línea ininterrumpida de esfuerzos, sólo eso se convierte en trabajo.

En el Cuarto Camino sólo es necesaria una clase especial de renuncia; en ciertas clases de trabajo, en algunas situaciones especiales. Por ejemplo, como he dicho, uno debe renunciar a las propias decisiones en cuestiones conectadas con el trabajo en la escuela. Este es un ejemplo de disciplina posible. Y uno debe recordar por qué lo está haciendo y qué está haciendo. Por ejemplo, al recordar las reglas, uno deberá renunciar a una parte considerable de su propio juicio y simplemente recordarlas. ¿Por qué? Porque uno deberá darse cuenta que no entiende bastante. Cuando uno entienda, no habrá necesidad de recordar las reglas. Así, usted ve que la renuncia no significa ciego sacrificio, y es necesario solamente en conexión con el trabajo de la escuela, no con el trabajo externo de ésta.

Repito: el modo de adquirir voluntad es ponerse bajo cierta disciplina y no tratar de escapar. Las personas usan en el trabajo los mismos métodos que usan en la vida: se adaptan. Tratan de efectuar el trabajo tan cómodo, o por lo menos tan poco incómodo como sea posible, y, de ese modo, pierden lo que el trabajo puede darles.

Usted no podrá adaptarse al trabajo; tiene que trabajar en un hecho real. Adaptarse puede estar bien en ciertos casos de la vida, pero en el trabajo está siempre mal. La adaptación no es un método seguro. Usted se adapta a un estado o a un conjunto de circunstancias, y entonces cambia y su adaptación fracasa. Deberá encontrar un método mejor, porque nunca sabe qué sucederá en el próximo momento. Por ejemplo, se sienta en su cuarto y decide no irritarse; entonces, sucede algo inesperadamente y se irrita antes de saberlo.

En el trabajo hay cierto principio: el tiempo está contado. A cada persona se le plantean ciertas exigencias. Si usted estuvo en el trabajo sólo un mes, las exigencias son pequeñas; al mes siguiente, crecen; después de seis meses, son mayores; después de un año, son mayores aún. Si una persona no satisface estas exigencias, al final la cuenta se vuelve muy gravosa. Si alguien considera que tiene derecho a estar en el nivel del primer mes luego de estar en el trabajo durante algunos años, no podrá pagar la cuenta. El pago significa, primero de todo, ser capaz de satisfacer las exigencias. Las exigencias siempre crecen, y si usted está atrasado, las cosas le parecerán usted debajo del nivel correcto, cualesquiera sean en realidad, porque usted está debajo del nivel. Pero si usted trabaja, si crece, estará en el nivel de las exigencias. Le estoy mostrando el lado desde el cual es posible enfocar esta cuestión. En una organización son necesarias muchas cosas: primero de todo, entendimiento, y esfuerzo.

Cuando sea necesario renunciar a algo, eso se vuelve clarísimo. Si no ve a qué tiene que renunciar, eso significa que no es tiempo aún de pensar en ello. El pensamiento intelectual sobre ello es absolutamente inútil, pues cuando usted tiene que renunciar a algo, nunca sobreviene en forma de acertijo. Tal vez algún día vea alguna clase particular de emoción negativa y comprenda que, si quiere conservarla, no podrá trabajar. O puede ser alguna clase de imaginación, o alguna otra cosa de esta índole. Esto siempre empieza de este modo.

A fin de liberarse, es necesario someterse a muchas más leyes durante cierto tiempo, pues uno puede aprender a ser libre solamente obedeciendo a más leyes. Para esto hay muchas razones. Una razón es que somos demasiado indulgentes con nosotros mismos; si nos fijamos una tarea, después de algún tiempo empezamos a formular excusas. Y entonces nos engañamos demasiado.

De modo que, como dije, si las personas quieren continuar estudiando, deberán aceptar ciertas condiciones. Esto significa que deberán efectuar el estudio práctico. Si las personas no toman el trabajo con bastante seriedad, es desperdiciar el tiempo. Usted tiene derecho a marcharse y a interrumpir las pláticas, de modo que no hay obligaciones ni de uno ni del otro lado. Yo tengo otro trabajo que hacer, pero, renunciar a mi tiempo para esto, es necesario, porque es el único modo de establecer una escuela. Si puedo decir «Si hoy muero, el trabajo continuará», eso significará que está establecida una escuela. Si todo depende de mí, eso significa que la escuela no tiene fuerza suficiente.

P. D. Ouspensky: El Cuarto Camino, cap. XI