Bailando con la sombra

Durante los últimos 30 años, la Dra. Connie Zweig ha sido pionera en los campos del trabajo en la sombra y la práctica de la atención plena. La fundadora del Centro de Trabajo en la Sombra, recibió su doctorado en psicología profunda, se formó en el Instituto Jung de Los Ángeles y ha estado en Los Ángeles durante más de dos décadas, ayudando a miles de personas a detectar fuentes inconscientes de sentimientos y comportamientos secretos, y transformarlos en patrones positivos y constructivos.

Exponer, abrazar, responder y dejar ir

La palabra pali sati, que en los tiempos modernos se traduce como «atención plena», en realidad significa «recordar» o «tener en cuenta». ¿Qué recuerdas? ¿Qué tienes en mente? Recuerdas la verdadera naturaleza de los fenómenos, que se puede resumir como impermanencia, sufrimiento y no-yo. Estos no son conceptos sino métodos de práctica en la vida diaria.
La impermanencia significa que, en las experiencias de momento a momento, no hay nada que se pueda captar como un yo fijo o una existencia cosificada. Por ejemplo, tan pronto como sentimos “este es mi cuerpo, mi sentimiento, mi pensamiento o cualquier situación en la que me encuentre”, ya hemos congelado el flujo natural de las condiciones en una “historia”. El sufrimiento se mantiene a través de historias que nos contamos sobre cómo nosotros o el mundo estamos fundamentalmente fijos. Ser el flujo cambiante de condiciones sin fijación es la verdad del no-yo.

Más allá del nacimiento y la muerte

Más allá del nacimiento y la muerte. Llegamos a la práctica de la meditación en busca de alivio de nuestro sufrimiento, y la meditación puede enseñarnos cómo transformar nuestro sufrimiento y obtener un alivio básico. Pero el alivio más profundo es la realización del nirvana. Hay dos dimensiones en la vida y deberíamos poder tocar ambas. Una es como una ola, y la llamamos dimensión histórica. La otra es como el agua, y la llamamos dimensión suprema o nirvana. Normalmente tocamos solo la ola, pero cuando descubrimos cómo tocar el agua, recibimos el fruto más elevado que la meditación puede ofrecer.