Lo Divino humano

En todos los cielos no hay otra idea de Dios que la idea de un hombre; la razón es que el cielo en su totalidad, y en cada una de sus partes, tiene la forma de un hombre, y lo Divino, que está con los ángeles, constituye el cielo; y el pensamiento procede según la forma del cielo; porque es imposible que los ángeles piensen a Dios de otra manera. De ahí que todos los que en el mundo están conjuntados con el cielo (es decir, con los mundos internos), cuando piensan interiormente en sí mismos, es decir, en su espíritu, piensan en Dios de ma­nera semejante. Ésta es la razón por la que Dios es un Hom­bre. La forma del cielo afecta a eso que en sus cosas más grandes y en las más pequeñas es como sí mismo

YO SOY

Yo soy. Yo pienso. Yo quiero. Mis manos… mi espíritu… mi cielo… mi bosque… esta tierra mía… ¿Qué debo añadir? Estas son las palabras. Esta es la respuesta.
Estoy aquí de pie, en la cumbre de la montaña. Levanto mi cabeza y extiendo mis brazos. He aquí mi cuerpo y mi espíritu, he aquí el fin de la búsqueda. Deseaba conocer el sentido de las cosas. Yo soy el sentido. Deseaba encontrar un permiso para existir. No necesito permiso alguno para existir; ni que me den el visto bueno para vivir. Yo soy el permiso y el visto bueno.

El Espíritu del valle

El Espíritu del valle. Hacía días que los vientos fríos del invierno empezaban a alejarse,  dejando espacio a unas mañanas más suaves y luminosas. Los rayos del sol penetraban la tierra despertando  la naturaleza. Las plantas y árboles lo agradecían, exhalando de su cuerpo  nuevos brotes de un  tímido verde brillante.

Fe en lo eterno

Los discípulos del ego no se dan cuenta de que se han consa­grado a sí mismos a la muerte. Se les ha ofrecido la libertad pero no la han aceptado, y lo que se ofrece se tiene también que acep­tar para que sea verdaderamente dado. Pues el Espíritu Santo es también un medio de comunicación, que recibe los mensajes del Padre y se los ofrece al Hijo. Al igual que el ego, el Espíritu Santo es a la vez emisor y receptor. Pues lo que se envía a través de Él retorna a Él, buscándose a sí mismo en el trayecto y encontrando lo que busca. De igual manera, el ego encuentra la muerte que busca, y te la devuelve a ti.

Identidad 2ª parte

Identidad 2ª parte El significado de la identidad personal es doble: por un lado, distintas personas tienen diferentes impresiones basadas en los sucesos del pasado y en los recuerdos que dichos sucesos han dejado en el cerebro en función de cómo reaccionamos a ellos en su momento; y, por otro, estos sucesos y las reacciones […]

Experiencias espirituales

El inicio de “esta vida”, como he relatado en otra parte, comenzó de repente y sorprendentemente a los tres años, antes de eso sólo hubo olvido. Al salir de este olvido, de pronto hubo la consciencia impactante de la existencia. Esta condición de la conciencia de la existencia surgió aparentemente de la nada y en realidad no fue un descubrimiento placentero, porque con ella vino la posibilidad aparente de los opuestos y el miedo de no haber llegado a existir en absoluto. Así, con la conciencia de la existencia surgió la ansiedad y el miedo de su imaginario “opuesto” como posibilidad.

La dualidad de los opuestos de la existencia frente a la no existencia es una paradoja que en realidad no se presenta como una barrera a la progresión de la iluminación hasta que el nivel de conciencia llega a aproximadamente 840. A los tres años, no había lenguaje o racionalización acerca de la experiencia; se produjo en un no-verbal pero muy intenso, estado muy consciente y claro de la conciencia. Sin embargo, también sentó las bases para el objetivo final de esta vida –resolver esta paradoja y evolucionar más allá de ella.

Espiritualizar la vida

Si el objetivo de la vida es hacer lo mejor que puedes hacer en cada momento de existencia, entonces, a través del trabajo espiritual, ya has escapado a la primera causa de sufrimiento. En la foto fija del presente radical, no hay historia de la vida a la que reaccionar o editar. Con esta unificación de la mente, se hace evidente que todo lo demás “es como es”, sin comentarios ni adjetivos.

La gran inclusión

LA GRAN INCLUSIÓN  La indagación la iniciamos descubriendo lo que no somos, pero no termina ahí. Después del sendero de eliminación viene lo que yo llamo la Gran Inclusión. Al alejar nuestra identidad del pensamiento, de las creencias, de la personalidad y del ego, y al comprobar que existe algo más primario, nuestra identidad empieza […]