Lo que el buda nunca dijo

Muchas citas populares atribuidas erróneamente al Buda tienen un sabor de autoayuda, pero su mensaje a menudo se aparta del significado que se le da. Aquí hay algunos ejemplos comunes.
“Todo el secreto de la existencia es no tener miedo.”
Esta cita, que en realidad es de una charla de 1895 del monje hindú Swami Vivekananda, ejemplifica el omnipresente tropo de autoayuda de que hay algún «secreto» o «clave» para la vida. De hecho, Buda dijo que el maestro «revela lo que está oculto» y «hace claro lo que está oscuro», pero no parece haber sugerido que haya un «secreto de la existencia».

Cerca del borde

A veces te encuentras cerca del borde. La vieja existencia, la que ayer parecía tan sólida, tan fija como una constelación estelar de mil millones de años, se ha hecho añicos. Parece que no hay forma de volver a cómo eran las cosas. No hay forma de rebobinar la película y te apetece rebobinar. Una nostalgia terrible del “entonces” y su feliz olvido de cada mañana.

El milagro de la existencia

El camino del corazón no pasa por el intelecto y pone su fe en la perfección del amor en lugar de la búsqueda del intelecto y la razón. Para el amor, el intelecto y la lógica son simplemente herramientas, pero no son “quien Yo soy”. La “Mente” no puede trascender la mente al perseguir a la mente, sino sólo por la entrega de la ilusión de la mente como salvador. Es por el corazón del Amor que uno es salvado de las limitaciones de la mente por el propio amor. Sólo el amor tiene el poder para superar las creencias. En este punto, históricamente, el buscador es aconsejado “Tira a la basura todos los libros y solo se. Entrega todo a Dios sin reservas. Deja de pelear y permite la realización de lo que ya eres.”
El dejar ir la identificación del yo como pensamientos es facilitado al desligarse de los contenidos de las creencias del grupo, con sus bien conocidas y previsibles agendas, y reacciones. Uno se puede negar a identificarse con ellos como “míos”. Al entregar la identificación con lo que se presume que es “mío” permite que lo verdaderamente Mío brille desde entonces con la cualidad de la Divinidad inmanente que es la fuente de la realidad no comprometida del “Yo”.