Trascender los opuestos

Todos los opuestos son solo descripciones de conveniencia y que no tienen realidad autoexistente. Son ilusiones que se crean al adoptar o elegir un punto de partida arbitrario o una posición desde la cual observar. Su único valor es operativo respecto a un punto referencial de intención o propósito de acción o denotación. El hecho de que puedan ser y sean convenientes operativamente lleva a la falsa suposición de que son una realidad autoexistente, cuando en realidad son simplemente puntos de vista descriptivos.

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Todo posicionamiento depende de la definición, y toda definición es un convencionalismo al que se llega por acuerdo histórico. Todos los conflictos surgen de los posicionamientos. Desde un punto de vista superior, todo par alternativo de posicionamientos es irrelevante. Todos se basan en la suposición de una pretendida o teórica acción futura. Una acción futura obvia es la posibilidad de elección. Si no se desea o si no es apropiado un valor, una acción, una calificación o una elección potencial, los opuestos desaparecen en el sinsentido.

Discriminar es definir, con el objetivo de comunicar información entre puntos o entidades separados. En la Realidad, donde nada está separado de nada, no hay información que resulte necesaria, ni hay espacios ni brechas que salvar para poder enviar esa información. No hay ni emisor ni receptor, tampoco hay parcelas discretas o limitadas de información que transmitir.

La comunicación solo resulta valiosa en el mundo de la percepción, donde todo parece estar separado de todo lo demás. En la Realidad, todo lo que tiene existencia lo conoce ya todo. No hacen falta mensajes, del mismo modo que el océano no necesita el concepto de “humedad” para ser océano.

La búsqueda espiritual se puede simplificar diciendo que es la tarea de trascender las limitaciones de la dualidad lineal y secuencial, creada por la percepción, para revelar la Realidad, que es ilimitada y no lineal y, por tanto, no dual.

David R. Hawkins: El Ojo Del Yo, cap. 13