Centro emocional superior

Centro emocional superior
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Centro emocional superior

Suponga que usted consigue controlar el centro emocional superior. Con el conocimiento de los diagramas, usted podrá interpretar muchos nuevos sentimientos, sensaciones e ideas que llegarán a su mente, y transferir esta interpretación a la mente corriente. Sin los diagramas, usted no podrá hacerlo. Son el lenguaje intermedio que conectará al lenguaje del centro emocional superior con nuestros centros corrientes. Al mismo tiempo, este lenguaje es una suerte de escalera por la que podemos ascender desde el pensamiento corriente hasta el pensamiento del centro emocional superior.

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Sobre si los centros superiores funcionan o no, hay tres teorías diferentes. Una es que funcionan y que no podrían vivir sin funcionar, pero que no están conectados con los centros corrientes debido a la enorme diferencia de velocidad; que es necesario eliminar desde los centros corrientes todas las funciones incorrectas y llevarlas a la más alta velocidad posible, lo cual sólo puede suceder cuando pasamos a otro nivel de consciencia. La segunda explicación es que los centros superiores están latentes; están plenamente desarrollados, pero no trabajan como deberían. La tercera es que no trabajan porque para ellos no hay combustible; que los hidrógenos que pueden servir para ellos de combustible, sólo pueden producirse en otro estado de consciencia. Están en un estado de sueño, pero cuando produzcamos para ellos bastante material, despertarán. Todas estas explicaciones están bien, y todas llegan a lo mismo. Tenemos que volvernos conscientes y controlar nuestros centros inferiores a fin de llevarlos a su mejor estado posible. Entonces, no habrá dificultad para hacerlos tomar contacto con los centros superiores, porque hasta en nuestro estado actual, muy ocasionalmente, muy raramente, tenemos vislumbres de estados superiores: al menos, algunas personas los tienen. De modo que lo importante para nosotros es comprender que los centros superiores no nos mantendrán esperando cuando despertemos. La cuestión es despertar y pasar a otro nivel de consciencia; luego, el centro emocional superior y, después, el centro mental superior responderán de inmediato.

Si los centros superiores estuvieran trabajando en nosotros como somos ahora, andaríamos por mal camino. Seríamos tan sólo máquinas conscientes, sin posibilidad de ser nada más, porque la voluntad sólo puede ser creada mediante esfuerzo. Somos tales como somos a fin de volvernos diferentes. Somos muy insatisfactorios pero, debido a eso, podemos volvernos más fuertes y más conscientes. Si estuviéramos conectados con los centros superiores en nuestro estado actual, nos volveríamos locos. Tal conexión sería un gran peligro mientras podamos tener emociones negativas. Por esta razón hay frenos automáticos en la máquina, que hacen imposible la conexión. Primero, debemos preparar los centros inferiores y cambiar el estado de nuestra consciencia.

En nuestro estado, los principios intelectual y emocional están nítidamente divididos, pero en los centros superiores esta diferencia desaparece. Luego, el centro emocional superior no usa palabras; las palabras son demasiado torpes, demasiado difíciles de manejar, y, además, su significado cambia incluso en una sola generación, y mil años producen un cambio completo de significado. He aquí por qué no entendemos el Nuevo Testamento: actualmente no existe un significado similar de algunas palabras, de modo que ni siquiera podemos suponer que significaron entonces.

En centro mental superior es más rápido aún, ni siquiera usa formas alegóricas, como lo hace el centro emocional superior. Podemos decir que usa formas simbólicas. Da la posibilidad de un largo pensamiento. Está en todos nosotros, pero no podemos usarlo, porque trabajamos con una máquina lentísima. Los centros superiores no nos alcanzan: la brecha es demasiado grande entre ellos y los centros corrientes. La diferencia de velocidad es tan enorme que los centros corrientes no oyen a los centros superiores. Tienen muchas funciones importantes sobre lo que no sabemos, pero no podemos usarlos como mentes: ellos son demasiado rápidos y nosotros tenemos demasiado sueño. De modo que si conseguimos una conexión con un centro mental superior, éste simplemente deja un blanco.

En los centros superiores no hay partes positivas ni negativas, y como dije, no hay división entre intelectual y emocional. Sólo el centro emocional superior se llama emocional. En los niveles superiores, lo que es emocional es también intelectual, y lo que es intelectual es emocional. El trabajo de los centros superiores es muy diferente del trabajo de los centros corrientes. A veces, podemos observar este trabajo y su gusto diferente en momentos de consciencia de sí, cuando nos conectamos temporalmente con el centro emocional superior.

Las drogas no pueden ponernos en contacto con los centros superiores; las drogas fueron usadas en épocas antiguas y medievales: en los antiguos Misterios, en la magia, etc. Descubriéndose que resultan interesantes estados de un hábil uso de las drogas. Pero el sistema objeta las drogas. El uso de drogas no da buenos resultados porque las drogas no pueden afectar a la consciencia, no pueden añadir consciencia. Mediante el entorpecimiento de los centros inferiores, pueden ponernos en contacto con los centros superiores; pero esto no nos sería útil, porque sólo podremos recordar mientras tengamos consciencia. Puesto que no tenemos consciencia, la conexión con los centros superiores sólo tendrá por resultado sueños o inconsciencia.

Todos estos estados de trance, descritos a veces en libros, constituyen un camino peligrosísimo. Introducirse en un trance está conectado con la creación de la imaginación en el centro emocional superior, y este es un callejón sin salida. Si usted está allí, no podrá salir y llegar a ninguna parte. Nuestra idea es controlar la imaginación; si, en vez de ello, usted la transforma, mediante ciertos métodos, en imaginación en el centro emocional superior, obtiene embeleso, felicidad, pero, después de todo, es solo sueño en un nivel superior. El desarrollo real debe seguir por dos líneas: desarrollo de la consciencia y desarrollo de los centros.

Además, tales experimentos son habitualmente molestos porque, por regla general, las personas utilizan, en el primer experimento, todo el material que tienen para la consciencia. Lo mismo puede decirse de todos los métodos estupefacientes, mecánicos y autohipnóticos; dan los mismos resultados que las drogas: ponen a dormir a los centros corrientes, pero no pueden aumentar la consciencia. Pero cuando la consciencia se desarrolla, los centros superiores no presentarán dificultad. Se supone que el centro emocional superior trabaja en el tercer estado de consciencia, y el centro mental superior, en el cuarto.

P. D. Ouspensky: El Cuarto Camino, cap. 9

 

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  1. josé velo 28/09/2018

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