Dos clases de Influencias

Todas las personas, en las condiciones corrientes de la vida, viven bajo dos clases de influencias. Primero, están las influencias creadas en la vida, el deseo de riqueza, de fama, etc., a las que llamamos influencias A. Segundo, hay otras influencias que provienen de la vida externa, que trabajan en las mismas condiciones, aunque son diferentes, y a estas influencias las llamamos B. Alcanzan al hombre en forma de religión, literatura o filosofía. Estas influencias, de segunda clase, son conscientes en su origen. Las influencias A son mecánicas desde el principio.

1 (45)

El hombre puede encontrarse con estas influencias B o pasar por ellas sin advertirlas, o puede oírlas y pensar que las entiende, usar las palabras y, al mismo tiempo, no comprenderlas realmente para nada. Estas dos influencias determinan realmente el ulterior desarrollo del hombre. Si el hombre acumula influencias B, los resultados de estas influencias cristalizan en él (uso la palabra cristalizar en el sentido corriente) y forman en él cierta clase de centro de atracción que llamamos centro magnético. La masa compacta de la memoria de estas influencias le atrae en cierta dirección, o le hace girar en cierta dirección.

Cuando el centro magnético se forma en el hombre, le será más fácil atraer para sí más influencias B, no distrayéndose con las influencias A. Entre las personas corrientes, las influencias A pueden insumirles una buena parte de su tiempo, de modo que nada quede para las demás influencias, y difícilmente son afectadas para nada por las influencias B. Pero si el centro magnético del hombre crece, entonces, luego de algún tiempo, aquél se encuentra con otro hombre, o con un grupo de personas, de quienes puede aprender algo diferente, algo que no está incluido en las influencias B, y que llamamos influencia C. Esta influencia es consciente en origen y acción, y sólo puede ser transmitida mediante instrucción directa.

Las influencias B pueden (legar a través de libros y obras de arte, y cosas por el estilo, pero la influencia C sólo puede llegar mediante contacto directo. Si un hombre, en quien creció el centro magnético, se encuentra con un hombre o un grupo a través del cual entra en contacto con la influencia C, eso significa que ha dado el primer paso. Entonces hay para él una posibilidad de desarrollo.

Lo que es importante comprender es que el camino no comienza en el nivel corriente de la vida; empieza en un nivel superior. El primer paso es el momento en que uno se encuentra con la influencia C. Desde este momento comienza una escalera con una cantidad de escalones que han de ascenderse antes de alcanzar el camino. El camino no empieza en el fondo, sino sólo después de haber ascendido el último escalón.

P. D. Ouspensky: El cuarto camino capítulo 1