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Purificación de la intención

La intención exterior representa una fuerza enorme e inconcebible. Sin embargo, ¿te has podido percatar de cómo de imprecisa e inalcanzable es? Es el control y, al mismo tiempo, la renuncia de todo el control. Es la voluntad de actuar y renunciar a la presión forzosa. Es la decisión de tener y el rechazo de la pretensión de conseguir. Para la mente es algo nuevo e insólito. Uno está acostumbrado a conseguir todo con la intención interior. Influyes directamente sobre el mundo y éste reacciona enseguida. Todo es muy simple y fácil. Pero el mundo no cede así de fácilmente, necesitas emplear fuerza, insistir en lo tuyo, luchar, abrirte el camino. Y de repente aquí te ofrecen rechazar el ataque activo, diciendo que el mundo mismo te abrirá sus abrazos. Evidentemente, tal enfoque poco trivial desconcierta la mente.

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¿Cómo entonces, lograr el equilibrio y combinar la firmeza de tener con la renuncia de la influencia directa? La respuesta surge por sí misma: hay que mantener el equilibrio de la intención. Lo que significa querer sin desear, preocuparse sin inquietarse, aspirar sin apasionarse, actuar sin insistir. El equilibrio se altera por los potenciales de importancia. Como ya sabes, cuánto más importante es el objetivo, más difícil resulta conseguirlo.

La fórmula «si quieres algo, lo consigues sin falta» funcionará de modo totalmente contrario si estás demasiado ansioso y emprendes intentos febriles para conseguir lo deseado. La razón por la que surge la ansiedad es porque no crees firmemente en que el deseo se cumpla. Compara las dos siguientes posturas. La primera: «Tengo muchas ganas de conseguir lo deseado. Para mí es cuestión de vida o muerte. Debo conseguirlo sea como sea. Me esforzaré al máxi­mo». La segunda: «Está bien, he decidido que obtendré lo deseado. Después de todo, es lo que yo quiero. ¿Hay algún problema? Lo tendré, punto y se acabó». No es difícil comprender qué postura sale ganando.

Hay una diferencia más entre el deseo y la intención, y es que el deseo no excluye la probabilidad de incumplimiento. Si deseamos algo y nos resulta difícil obtenerlo, empezamos a desearlo aún más. El deseo siempre crea potencial excesivo. Un deseo de por sí ya es el potencial por determinación.

Es cuando en algún sitio falta algo, pero existe la energía mental orientada a atraer ese algo en este sitio. La intención no cree y no desea, sino que simplemente actúa.

La intención pura nunca crea potencial excesivo. La intención supone que todo está decidido ya: «simplemente decidí que así fuera»; es un hecho casi cumplido.

La energía mental del deseo está dirigida hacia el objetivo, mientras que la energía de la intención lo está hacia el proceso de su obtención. Al desear algo, el hombre crea una perturbación en la imagen energética del mundo circundante, lo que provoca la acción de las fuerzas equilibrantes. Pero cuando el hombre, al dirigirse al kiosco para comprar el periódico, simplemente mueve los pies, dando pasos, ya no hay ninguna heterogeneidad.

Es cómo el deseo influye en la representación de las líneas de la vida: quiero obtener esto, pero me temo que no podré conseguirlo, por tanto pienso que voy a fracasar (¡porque es muy importante para mí tener lo que quiero!) y emito energía en la frecuencia de la línea del fracaso. La intención funciona de modo absolutamente contrario: sé que obtendré lo que necesito, para mí esta cuestión está resuelta, por lo tanto emito energía en las líneas donde ya tengo lo que quiero.

Vadim Zeland: El susurro de las estrellas de madrugada, cap. 1

2 comentarios de “Purificación de la intención

  1. Javi Ferrando dice:

    hola.

    Quiero felicitarte por este blog en general y por este post en particular.

    Recientemente tuve conocimiento de Vadim Zeland y empecé a leer su obra, buscando en internet información sobre él di con tu blog y también vi que hay muy poca información de Transurfing en español.

    me congratulo de haber encontrado tu blog, yo también estoy dando a conocer su obra en mi blog, por si lo quieres visitar, espero que no te moleste que ponga el enlace http://www.finanzasyespiritualidad.com/

    Excelente la obra de v. Zeland y todo muy bien explicado de una manera que nunca abía visto antes, una vez más, enhorabuena por dar a conocer su obra y por todos los demás posts tan interesantes que publicas.

    un cordial abrazo.

    Javi ferrando.

    • Luis dice:

      Gracias por tus amables palabras.
      Nada más pretendemos dar a conocer aquello que nos parece interesante y que pueda resonar en otros también.
      He echado un vistazo a tu blog y también me parecen muy interesantes sus contenidos.

      Saludos

      Luis carrasco

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