¿Quién busca a qué?

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¿Quién busca a qué?

 

¿No va a contar la historia del sufí?

No pensaba hacerlo, pero ya que lo ha preguntado, ahí va.

Toda la gente estaba reunida esperando la llegada del rey, cuando apareció un faquir sufí todo andrajoso y se sentó en el trono del monarca. El primer ministro se quedó horrorizado.- ¿Quién eres para venir aquí de este modo? ¿Te piensas que eres un ministro?-le dijo un hombre de la corte.

-¿Un ministro?-respondió el sufí-. No, soy más que eso.

-Bueno, no puedes ser el primer ministro, porque lo soy yo. ¿Eres acaso el rey?

-No soy el rey-dijo el sufí-, Soy más que eso.

-¿Eres el emperador?

-No, soy más que eso.

-¿Crees que eres Dios?

-No, no soy Dios, soy más que eso.

-Pero, ¡más allá de Dios no hay nada!

-Sí, correcto-dijo el sufí-. Yo soy esa Nada.

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Eso que no es nada es el origen, es todo lo manifestado. Lo inmanifestado se ha convertido en lo manifestado. El noúmeno se ha convertido en la manifestación fenoménica. Lo Absoluto se ha convertido en lo relativo. La energía potencial se ha vuelto energía activa. En el estado de vacuidad se ha producido esta obra. En un lienzo vacío ha surgido esta pintura. La fuente de todo es esa Nada.

Debido a nuestra percepción pensamos que lo real es lo que perciben nuestros sentidos, mientras que lo real es aquello que no es perceptible para nuestros sentidos. Metafísicamente, volvemos a la pregunta: “¿Quién busca qué?”. El quién, como ya hemos visto, no puede ser sólido, no puede haber una entidad individual sólida que sea el buscador. También hemos visto que lo que se está buscando es nada. El “qué” que se busca no es algo que pueda ver el ojo, oír la oreja, oler la nariz, saborear la lengua o tocar con los dedos. Ese algo que se está buscando no es una cosa. Veamos cómo han descrito este algo que se está buscando las personas  sabias.

El maestro Yung  ToAh Shi lo llama la Gran Puerta de la Compasión. “Sólo cuando lo buscas, lo estás perdiendo. No puedes retenerlo, pero tampoco deshacerte de ello, y mientras no puedes hacer ninguna de estas cosas, sigue su camino. Guardas silencio y te habla, hablas y se calla. La Gran Puerta de la Compasión está abierta de par en par, sin obstáculos.”

Otro gran maestro dijo: “¿Qué es un gran nirvana? El gran nirvana es no comprometerse con el karma del nacimiento y de la muerte. ¿Cuál es el karma del nacimiento y de la muerte? Desear un gran nirvana es el karma del nacimiento y de la muerte”.

La propia idea de buscar nuestra verdadera naturaleza, la propia idea de desear la iluminación, es en sí misma el mayor obstáculo.

Todos somos buscadores. Si miramos retrospectivamente y nos preguntamos: “¿Qué me ha convertido en un buscador? ¿He elegido ser un buscador? ¿Decidí un día de repente “A partir de mañana, buscaré mi naturaleza”? ¿Cómo sucedió?”.

No hemos elegido ser buscadores. Lo que ha provocado  el principio de esta búsqueda es algún pensamiento externo. Un pensamiento que nos ha impelido e inducido a hallar nuestra verdadera naturaleza.

Ramesh Balkesar- HABLA LA CONSCIENCIA