La Divinidad en nosotros

La Divinidad en nosotros

“Cuando tu conciencia se dirige hacia fuera, surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige hacia dentro, alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No Manifestado”

Eckhart Tolle

La mente supraconsciente, padre o Aumakua, que es el nombre que los Hawaianos le dan, es nuestra parte espiritual. Es la parte perfecta que está en conexión permanente con la Divinidad. Es nuestro puente con la mente correcta de Dios, es nuestro nexo con la Divina Inteligencia. El contacto con nuestro supraconsciente se establece mediante el subconsciente, el Unihipili.

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El supraconsciente es la parte nuestra que sabe cuando esta “familia interna” (todos los componentes) se encuentran alineados, funcionan unidos entre sí, trabajando en cooperación como UNO y la persona está en sintonía con la Divinidad. Llega el equilibrio, la vida comienza a fluir y la Divina inteligencia transmuta las memorias al vacío, crea identidades propias e inspiración.

Ho’oponopono requiere la participación plena de cada uno de los cuatro miembros de la Auto-identidad: la Inteligencia Divina o Dios, la mente supraconsciente, la mente consciente y la mente subconsciente, que deben trabajar como unidad. Cada miembro posee una función única en el proceso de resolver los recuerdos de los problemas que se repiten en la mente subconsciente. Si estas partes no están alineadas, no hay ninguna comunicación entre los elementos de tu Ser. Tu Ser está dividido, fragmentado.

Así surgen las enfermedades físicas y emocionales, y el sufrimiento innecesario. Por eso decimos, que la relación más importante del universo es la relación del Niño y la Madre, Uhane (consciente) y Unihipili (subconsciente). Esto es lo primero que vamos a trabajar. Nuestra familia (Ohana) interna. Nuestra conexión interior. Si uno mismo, en su interior, no logra conectarse con sus emociones y sentimientos, con su UNIHIPILI, con su Niño Interno, es incapaz de conocerse a sí mismo y de verdad amarse a sí mismo. Y de este modo, nadie puede amarnos ya que sólo estamos pidiendo “castigo” por sentir que somos “culpables” de algo.

Según las enseñanzas del Ho’oponopono Auto-identidad, al estar alineados los componentes, el subconsciente, quien es el Niño pequeño (Unihipili), no se siente solo, triste y atormentado. Ahora es feliz, de la mano de su Madre, el consciente (Uhane) y ambos son felices de la mano del supraconsciente, el Padre (Aumakua), y como UNO, tú estás conectado con la Divinidad. Tu “casa” ya no está dividida. Como explica el Dr. Hew Len, ahora está integrada. Esta integración abarca todo lo que hay en el universo: personas, animales, plantas, cosas animadas, inanimadas, átomos y moléculas, motas de polvo, lo que sea. Cuando todo está bien alineado es cuando los milagros ocurren y las inspiraciones fluyen con naturalidad.

Cada vez que experimentas una emoción negativa úsala para recordarte a ti mismo qué es lo que realmente quieres. Cuando estás en equilibrio, tu ser real fluye sin interrupciones por toda tu presencia, experimentas un gran bienestar. Una emoción negativa sólo te recuerda y avisa, mediante el malestar, que te has desalineado de tu ser real.

Jocelyne Ramniceanu: Palabras Magicas, cap. II