Una pregunta que puede interrumpir nuestras creencias negativas sobre nosotros mismos

A menudo pensamos en nosotros mismos, en nuestras vidas, en términos de carencia. Los sueños que no se realizaron. Los caminos que no tomamos. Los que se cerraron. Nos preguntamos “qué pasaría si…” o pensamos en lo que podría haber sido diferente si fuéramos diferentes. Si fuéramos mejores o más inteligentes. Si fuéramos más ricos o más exitosos. Si no estuviéramos tan tristes o desconsolados o heridos. Si tuviéramos más amor o apoyo o confianza en nosotros mismos.
Incluso en los días en los que me siento bien conmigo misma, cuando me lo paso genial en el trabajo o en casa, o he marcado todo lo que tengo en la lista de cosas por hacer o he hecho un entrenamiento excelente, a menudo encuentro estas pequeñas chispas furtivas de negatividad o duda arrastrándose.

El poder de las circunstancias

Hay que aprovechar la costumbre de la mente de tenerlo todo bajo control y ofrecerle un juego nuevo. La idea de ese juego es la siguiente: al surgir cualquier circunstancia desfavora­ble, despierta, valora conscientemente la importancia de lo ocurrido y cambia tu actitud. Tú mismo podrás persuadirte de que tal juego le gustará a tu mente. Ahora sabrás el principio general de la coordinación. Al guiarte por este principio, podrás obtener el mismo éxito en lo positivo, el que los negativistas obtienen en sus peores temores. Y suena así. Si te propones tener la intención de considerar el cambio de guion, aparentemente negativo, como algo positivo, todo será precisamente así.