Despertar ordinario

Muchas personas con las que hablo en todo el mundo parecen tan golpeadas y atadas por su propio abuso interno que la libertad interior se les escapa. Sin embargo, la salida es bastante simple, aunque a menudo extremadamente desafiante. Significa decir «no» a la voz totalitaria en nuestras cabezas y «sí» a la posibilidad de ecuanimidad interna. «Sí» a la inclusión. Te sugiero que simplemente abras tu mente y permitas que tu vida sea utilizada por la fuerza que está viva en tu corazón.

Elegir el propio destino

El Transurfing es un modo de elegir el propio destino, literalmente, como si fuera un producto en el supermercado.
A menudo yo, como la mayoría de los demás, intentaba reclamar a este mundo lo que supuestamente me correspondía. En respuesta, el mundo me daba la espalda con indiferencia. Los consejeros experimentados me decían que el mundo no cede porque sí: hay que conquistarlo. Entonces intentaba luchar contra él, pero no llegaba a conseguir nada, sólo agotarme. Y también para estos casos, los consejeros tenían preparada la respuesta: «Primero cámbiate a ti mismo y luego exige del mundo lo que quieras». Entonces intentaba luchar contra mí mismo. Resultó más difícil aún.

La Sabiduría del Silencio Interno

Cultivar la sabiduría del silencio interno es uno de los mejores métodos para conservar nuestra energía, reequilibrar nuestro ser profundo, y preservar nuestra salud física, emocional y espiritual.
La habladuría constante a través de nuestra mente y de nuestra boca, agotan el chi, y nos debilitan considerablemente.
El mental rechaza el silencio porque el silencio no tiene límites, no tiene forma, y no se puede definir. El mental ama los sonidos y los ruidos porque se parecen a los pensamientos.

Responsabilidad-atracción-creación

La liberación de las emociones negativas y la plenitud del ser a nivel personal no pueden ha­cer otra cosa que acarrear consecuencias extremadamente positivas a nivel colectivo: social, nacional e internacional. Lo que ocurre fuera, en el mundo, no es más que el reflejo del estado de conciencia de la humanidad. Sólo mediante un cambio de la conciencia personal en primer lugar, que más tarde resultará colectivo naturalmente, podrán cambiar los acontecimientos exteriores. Cuando los seres humanos elijan paradigmas que les permitan vivir en paz con ellos mismos y con sus prójimos, tendremos la posibilidad de construir un mundo de comprensión, de ayuda mutua, de armonía, de be­lleza y de dicha, en el seno del cual reinará la paz entre los pueblos. El paradigma de responsabilidad-atracción-creación es uno de ellos.

El poder de elegir

El contexto de responsabilidad nos devuelve particularmente uno de los grandes poderes del ser humano el poder de elegir. Utilizando este poder con sabiduría podemos experimentar la vida más conscientemente y de esta forma evolucionar más de prisa.
Como víctima, nos sentimos impotentes, prisioneros en el seno de un mundo absurdo. El contexto de responsabili­dad, por el contrario, nos hace sentir que en cada instante tenemos el poder de elegir y de volver a elegir nuestra vida. Por supuesto que hay situaciones difíciles, pero al estar en contacto con nuestro poder, somos capaces de entrar en contacto con una gran fuerza interior que nos permite hacerles frente. Este sentimiento de ser creadores de nuestra vida nos devuelve todo el sentido de la grandeza y de la dignidad de nuestra propia humanidad.

Emociones negativas

El contexto de responsabilidad no hará desaparecer instantáneamente todas las reacciones emotivas negativas que todavía podamos tener, porque hace mucho tiempo que ciertos mecanismos se instalaron en nosotros. Sabemos que es impor­tante dejar emerger esas emociones a nuestra conciencia y no suprimirlas. En cambio, esta forma de percibir las cosas nos permite transformar progresivamente esas emociones en tranquilidad y en sabiduría. Es infinitamente más fácil en­contrar nuestro centro y nuestra paz interior en este contex­to. Percibir esta «perfección» del universo nos permite cen­trarnos más rápidamente en nosotros mismos y reencontrar el contacto con nuestra luz interior.