El ser del hombre

Es necesario pensar de modo diferente, y esto significa ver las cosas que no vemos ahora, y no ver las cosas que vemos ahora. Vemos, como en la alegoría de la caverna, de Platón, sólo los reflejos de las cosas, de modo que lo que vemos ha perdido toda realidad. Debemos comprender cuan a menudo somos gobernados y controlados no por las cosas mismas sino por nuestras ideas de las cosas, nuestras opiniones de las cosas, nuestro cuadro de las cosas. Esto es lo más interesante.

La ilusión del ego

Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego. El ego se mantiene extre­madamente alerta con respecto a lo que permite llegar hasta la conciencia, y ésa no es la manera en que una mente equilibrada se mantiene ecuánime. El desequilibrio del ego se acentúa aún más porque mantiene su motivación principal oculta de tu con­ciencia, y hace que el control predomine sobre la cordura. El ego tiene todas las razones del mundo para hacer esto, de acuerdo con el sistema de pensamiento que le dio origen y al que sirve.

El arte sagrado de escuchar

No es verdad que, para llegar a conocer la verdadera belleza de un árbol, uno debe descansar tranquilamente debajo de su sombra. ¿No tiene que ponerse debajo de su sombra?
Para conocer a alguien, es necesario pararnos debajo de su sombra por un momento. ¿Qué significa esto?
Significa poder escuchar en silencio y recibir la esencia de quién realmente es como si estuviéramos debajo de la sombra de un árbol, conociéndolo desde su interior.

La Compasión: Universalmente Malentendida

Una definición de diccionario de la compasión diría algo así como: “una sensibilidad hacia el sufrimiento de uno mismo y de los otros junto al compromiso de intentar aliviarlo”. Esta frase sintetiza dos procesos. El primero es el coraje de volverse hacia, relacionarse y entrar en contacto con el dolor y el distrés, en vez de optar por evadirlo o ignorarlo. El segundo es la disposición a adquirir la sabiduría que necesitamos para responder adecuadamente frente al sufrimiento.

Frente a la muerte

Me exhorté a mí mismo: “Tengo que mantener mi mente muy clara, muy pura antes de perder el conocimiento. Este es el momento de usar mi atención plena para darme cuenta de la inevitabilidad de la muerte. Si muero pacíficamente con un estado mental puro y claro, mi vida futura será brillante. Quizás logre una etapa de iluminación al ver la verdad de la impermanencia. No debo bloquear mi mente con miedo o confusión. No importa cuán fuerte sea mi apego a la vida, debo dejarlo ahora”. Por lo tanto, hice el esfuerzo para evitar que surgiera cualquier estado mental perjudicial frente a la muerte y alenté a que surgieran estados saludables.

El ego inventado

Es razonable preguntarse cómo pudo la mente haber inventado al ego. De hecho, ésa es la mejor pregunta que puedes hacerte. Sin embargo, no tiene objeto dar una respuesta en función del pasado porque el pasado no importa, y la historia no existiría si los mismos errores no siguiesen repitiéndose en el presente. El pensamiento abstracto es pertinente al conocimiento porque el conocimiento es algo completamente impersonal, y para enten­derlo no se necesita ningún ejemplo. La percepción, por otra parte, es siempre específica y, por lo tanto, concreta.