La raíz del sufrimiento

El gran maestro espiritual Krishnamurti dijo: «Cuando a un niño le enseñas que un pájaro se llama ‘pájaro’, el niño no volverá a ver el pájaro nunca más». Lo que verá será la palabra «pájaro». Eso es lo que verá y sentirá; y cuando alce los ojos al cielo y vea que ese ser extraño y alado echa a volar, ya no se acordará de que lo que hay allí es, verdaderamente, un gran misterio. Ya no se acordará de que en realidad no sabe lo que es. Ya no se acordará de que esa cosa que vuela por el cielo está por encima de todas las palabras, de que es una expresión de la inmensidad de la vida.

SOLO VIDA

Todo lo que hay es Vida penetrando la existencia. En cada roca, en cada grano de arena, en las verdes hojas, en las aguas dulces o saladas, en el fuego de la tierra, en cada ser vivo, en nuestras sonrisas, sentimientos, llantos o pensamientos, en todo esto y mucho más está la Vida manifestándose en una pluralidad que nos invita a reconocer la Unidad en todo.

Sobre la no-dualidad y la consciencia de las «cosas»

Cuando miramos nuestras células, como ser humano vemos que el ser humano está hecho sólo de elementos no humanos. Tenemos el elemento mineral en nosotros, tenemos el elemento vegetal en nosotros y tenemos el elemento «animal» en nosotros. No sólo tenemos antepasados ​​humanos, sino que también tenemos antepasados ​​animales y antepasados ​​vegetales y también ancestros minerales; y nuestros antepasados ​​no pertenecen solamente al pasado ― pertenecen al presente. Están plenamente presentes en nosotros. Sin ellos no podemos ver de la forma en que vemos, no podemos pensar de la forma en que pensamos, no podemos vivir de la forma en que vivimos. Y el electrón está también en nosotros. Así que cuando yo tengo un pensamiento todos los antepasados ​​en mí, incluyendo los antepasados ​​minerales, vegetales y animales, colaboran conmigo para producir ese pensamiento.

¿QUIÉN SOY YO?

¿Quién soy yo? El cuerpo burdo que está compuesto de los siete humores (dhatus), no soy; los cinco órganos cognoscitivos de los sentidos, es decir, los sentidos del oído, el tacto, la vista, el gusto, y el olfato, que aprehenden sus respectivos objetos, es decir, el sonido, el tacto, el color, el gusto, y el olor, no soy; los cinco órganos de los sentidos cognoscitivos, es decir, los órganos del habla, la locomoción, el entendimiento, la excreción, y la procreación, que tienen como funciones respectivas, el hablar, el moverse, el entender, el excretar, y el disfrutar, no soy; los cinco aires vitales, prana, etc., que desempeñan respectivamente las cinco funciones de inhalar, etc., no soy; ni siquiera soy la mente pensante; tampoco soy la ignorancia, que sólo contiene las impresiones residuales de los objetos, y en la que no existe objeto ni función alguna.

Nuestra amenaza interior

Todo lo que experimentamos aparece por una razón. Queremos entender las razones por las que el crítico interior sigue apareciendo. Esto requiere práctica. Inicialmente, reconoceremos el impacto del crítico interno después del hecho, más tarde en el día, cuando nos sintamos inseguros o debilitados. A medida que aprendemos a percibirlos como síntomas de esta voz crítica interna y nos volvemos más curiosos acerca de ella, desarrollamos nuestra capacidad para ser conscientes de ello en el momento y ver qué lo desencadenó. En lugar de dejar que el crítico interno defina nuestra experiencia, comenzamos a identificar este patrón y comenzamos a elegir si queremos alinearnos con su perspectiva o no. Entonces podemos aprender de nuestras experiencias sin menospreciarnos.

TIEMPO Y ETERNIDAD

La eternidad, hemos dicho, no es sinónimo de un tiempo ilimitado, es la consciencia pura sin límites, es decir, sin sucesividad, sin tiempo. Y la puerta de esa consciencia pura sin tiempo, la puerta de la realidad, es lo más a mano pero lo menos advertido: el ahora, el momento presente.

Simplemente escucha, simplemente aquí

Simplemente escucha, simplemente aquí. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es escucharlo atentamente. La capacidad de escuchar es la base de la relación. Pero, ¿qué estás haciendo, en realidad, cuando supuestamente estás escuchando? Lo más probable es que estés oscilando entre prestar atención y ser atraído por distracciones externas, o estás escuchando, y al mismo tiempo estás pensando en lo que esto te recuerda y cómo responderás a la historia que otro necesita compartir, y tu aprobación o desaprobación. Si eres como yo te formarás una opinión que estás deseando expresar. Pero, en la mayoría de los casos, no es necesaria.