Rompimiento

A veces no llegas a ser un Buda.
A veces solo tienes que romperte. Y sentir.
Tienes que perder tu precioso ‘despertar espiritual’.
Solo tienes que ser un ser humano, sentir.
A veces resurge el viejo dolor. Viejo miedo. Tristeza. Trauma.
El dolor abrasador del niño abandonado. La rabia de un universo olvidado.
Y de repente, todas sus intuiciones espirituales se desmoronan, todas las hermosas palabras espirituales de los hermosos maestros espirituales, todos los conceptos e ideas sobre el despertar y la iluminación, y la perfección pura de la conciencia pura e inmaculada, y el Yo desinteresado y el yo.

ALEGRÍA

El valor de la verdadera alegría acompasa al corazón que la siente, se esparce como el sembrador esparce sus semillas en un día de verano. Por eso, la alegría, es un estado de gran valor por cuanto ha de fluir del interior, es una consecuencia natural de la fluidez del Ser que se despliega de forma natural, de la misma manera que el sol irradia su luz.

Coronavirus: el meollo de la cuestión

He llegado a ver el corazón de todo lo que hacemos y experimentamos, individualmente y como especie, como conciencia. Nuestra conciencia. Mi conciencia. Cambiar cualquier cosa en el mundo, incluyéndome a mí mismo, requiere un cambio de conciencia. El único lugar en el que puedo cambiar de conciencia es en mí mismo.

La no-dualidad: más allá de la ley de atracción

La no-dualidad: más allá de la ley de atracción. De acuerdo, entonces ya has logrado manifestar la vida perfecta: el hermoso auto, la maravillosa relación, el negocio exitoso, las perfectas experiencias espirituales colmadas de una dicha interminable… ¡todo ha llegado a buen puerto! Te hiciste rico, estás en perfecta salud física, has conquistado el mundo y has alcanzado una pura e insuperable iluminación.

Cómo no perder el corazón

Cómo no perder el corazón. Las cosas en el mundo se ven tan mal en estos días que es difícil no sentir que te estás desanimando. Al enfrentarse a todo el sufrimiento, la injusticia y las malas noticias, es posible que su mente esté cayendo en períodos de lo que el Buda llamó «estados malsanos»: desesperación, miedo, ira, letargo, envidia, depresión, anhelo, etc. que le suceda, debería darse un poco de holgura.

Creencias basadas en el miedo

Casi todas nuestras reacciones provienen de nuestras creencias basadas en el miedo cuando estas no nacen del amor incondicional.

Los celos, la envidia, la preocupación, el enfado, la tristeza etc., son sentimientos tan desagradables que lo que hacemos es evitar sentirlos, negándolos, disimulándolos o reaccionando violentamente a estas manifestaciones energéticas. Y lo hacemos respondiendo hacia afuera colocando en el exterior la causa de nuestro malestar. Rara vez miramos en nuestro interior.

Miedo y confusión

Cómo darse cuenta de la total confusión del hombre, no cómo salir de ella. Entonces comienza uno a descubrir las causas de esta confusión –porque uno se ha detenido, no porque está buscando. No sé si ve la diferencia. Antes, yo buscaba las causas de la confusión a fin de esclarecerlas; por lo tanto, mi manera de mirar la confusión, mi examen, era por completo diferente de ahora, cuando, al darme cuenta de que estoy confuso, puedo ver que ninguna actividad es posible. Este mirar es una observación enteramente distinta. Una observación sin motivo.
Ahora me he dado cuenta de que, en tanto mire con un motivo, todo el mirar estará distorsionado. ¿Es posible, pues, mirar sin un motivo? Obviamente, es el motivo el que va a engendrar temor. Por lo tanto, en esto se halla incluida una pregunta mucho más fundamental: ¿Es posible que toda acción psicológica tenga lugar sin un motivo?

Los milagros se asocian con el miedo

Los milagros se asocian con el miedo debido únicamente a la creencia de que la oscuridad tiene la capacidad de ocultar. Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe. Esta creencia te lleva a negar la visión espiritual.
Este es realmente el principio del avestruz, que es el principio de la represión o negación. Si no veo un problema, éste no existe. Si cubro mi culpa, entonces no está ahí. Esa es la idea, repito, de que la oscuridad tiene la capacidad de ocultar. Esto conduce luego a la negación de la «visión espiritual,» el término que se utiliza en las primeras secciones del Curso en vez de «visión». Y, cuando Un curso en milagros habla sobre visión, o vista espiritual, no se refiere a ver con los ojos de uno. Habla de ver con los ojos del Espíritu Santo, lo cual es una actitud. No tiene nada que ver con la vista física.