La ilusión de las necesidades

Tú que quieres la paz sólo la puedes encontrar perdonando completamente. Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. Si bien en la creación de Dios no hay carencia, en lo que tú has fabricado es muy evidente. De hecho, ésa es la diferencia fundamental entre lo uno y lo otro. La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras. Antes de la «separación», que es lo que sig­nifica la «caída», no se carecía de nada.

El círculo de la vida no toma ‘partidos’

En todo el mundo, y en las noticias todos los días, gente matando gente. Gente de un ‘lado’ matando gente del otro ‘lado’. 
Cada ‘lado’ alegando que tienen razón. Cada ‘lado’ se aferra a un dolor antiguo, cada ‘lado’ no está dispuesto a ser el primero en dejarlo ir, presentando todas las razones del mundo por las que no pueden y no lo harán.
Una trágica historia tan antigua como la humanidad misma.

Poema de la Confianza en la Mente Pura

El Gran Camino no es difícil para aquellos que no tienen preferencias.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo, haz la más mínima distinción, y el cielo y la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad, no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le disgusta es la enfermedad de la mente.

RENOVACIÓN

La sociedad ha pervivido a través del tiempo gracias a aquellos que sostuvieron una nueva visión y la mantuvieron envuelta en un manto de paz, verdad, belleza, justicia y amor. No sabemos la gran fuerza que habita en el amor y la paz de espíritu. Son transformadores. De manera que con estos pilares permitieron que la humanidad siguiera su camino, no exenta de errores, sí, pero con la esperanza y seguridad de que la luz de su Presencia fuera la fiel inspiradora en su camino.

VIDA

Conforme pasan los años es más fácil que la tristeza, la melancolía, o la pena lleguen en momentos sin avisar. Descubres que ya no sientes la misma gana por las cosas más simples que antes te hacían saltar el corazón. Esperas cada vez menos sorpresas o casi ninguna. No sé qué pasa, pero se pierde la fuerza de vivir, porque vivir es tener anhelo, levantarte por la mañana y abrir los ojos con propósitos que llevar a cabo. Es perderte en la necesidad por conseguir, ayudar, compartir, celebrar, cooperar, crear, amar, cocinar…, es verte en la mirada pura de un bebé o ayudar a memorizar  las tablas de multiplicar a tu nieto o nieta, en fin, vivir también es ser en el otro.