Tú eres el Uno

No busques el amor, no busques la luz; sé tú mismo esa luz, ofrécela. La alegría que proviene de amar a otro es infinitamente mayor que la que proviene de buscar el amor de otro o aferrarte temerosamente a él, porque muy en el fondo sabes perfectamente bien que es una ilusión, que aquello que siempre has anhelado jamás puede provenir de fuera de ti. Tú eres el Uno; siempre has sido el Uno.

El silencio no tiene nada de malo

A la mente no le interesa el Misterio, porque el Misterio no puede ser un objeto cognoscible ya que es justamente de donde brotan todos los objetos cognoscibles —es la vacuidad que origina toda forma de vida y sin la cual nada puede existir. Da igual que lo llames Tao, Dios, Espíritu, Conciencia, Vida, que no lo llames de ningún modo o que niegues su existencia —esa negación no es más que Ello negándose a Sí mismo.

Al fin fuera del infierno

Cantaré de una espiritualidad que se inclina ante nuestros errores, que empapa nuestros anhelos con empatía, que entiende que TODOS somos humanos y frágiles y mortales y magníficamente imperfectos tanto como somos “Divina Conciencia Pura que Nunca Sufre”, estudiantes tanto como maestros, dolorosamente quebrantados tanto como gozosamente Inquebrantables.

La divina paradoja

Con esa toma de conciencia, el mundo entero se autolibera. Al liberarse del monopolio del pensamiento, al liberarse de ese lastre de «yo y mis problemas», todo queda sumido en un gran desahogo. Libre de objetivos y significados, cada momento es una meta en sí mismo, todo tiene un significado intrínseco porque cada momento es lo único que existe ahora y siempre. Libre de toda inhibición, todo está permitido y las consecuencias ni siquiera son posibles.

La vida sin centro

Este mensaje es muy sencillo, muy evidente. El individuo ―el buscador, el sufridor, el fabricante de candelabros― sencillamente aparece como un personaje más en el teatro de la vida y, con él, puede que surja el deseo de evadirse de la vida, lo cual no es más que otra simple apariencia, otro personaje más de la narración.