Pon tu pensamiento al revés

En un nivel muy básico, todos los seres piensan que deberían ser felices. Cuando la vida se vuelve difícil o dolorosa, sentimos que algo salió mal. Esto no sería un gran problema excepto por el hecho de que cuando sentimos que algo salió mal, estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para volver a sentirnos bien. Incluso empezar una pelea.
La dificultad es inevitable en la vida humana. Por un lado, no podemos escapar de la realidad de la muerte. Pero también están las realidades del envejecimiento, de la enfermedad, de no obtener lo que queremos y de obtener lo que no queremos.

SOLO VIDA

Todo lo que hay es Vida penetrando la existencia. En cada roca, en cada grano de arena, en las verdes hojas, en las aguas dulces o saladas, en el fuego de la tierra, en cada ser vivo, en nuestras sonrisas, sentimientos, llantos o pensamientos, en todo esto y mucho más está la Vida manifestándose en una pluralidad que nos invita a reconocer la Unidad en todo.

El proceso impersonal de la desidentificación

El entendimiento y la vida no están separados. El entendimiento aporta un cambio definido en nuestra vida y en el vivir, y ese cambio es tan natural y espontáneo, que con frecuencia no nos damos cuenta del mismo. Curiosamente, ese cambio sólo lo reconocerán los demás. Puesto que actúas con naturalidad, con normalidad, pero lo más esencial es que no esperas ningún cambio. Por consiguiente, éste se produce. El cambio se produce y los demás se dan cuenta. ¿Cómo lo sabes? Sigues haciendo lo que hacías antes, pero sin ansiedad ni deseo. De alguna manera, eso se transmite a las personas con las que estás en contacto.

Conviértete en lo que eres

Se ha dicho que la sabiduría más elevada estriba en el desapego, o, según palabras de Chuang Tse: “El hombre perfecto utiliza su mente como un espejo; no se aferra a nada, no rechaza nada; solo recibe, pero no retiene”.
El desapego significa no sentir ningún remordimiento por el pasado ni miedo por el futuro; dejar que la vida siga su curso sin intentar interferir en su movimiento y cambio, sin intentar prolongar las cosas placenteras ni provocar la desaparición de las desagradables.
Actuar de este modo es moverse al ritmo de la vida, estar en perfecta armonía con su música cambiante, a esto se llama iluminación.

SOBRE EL AMOR

Existen multitud de percepciones según quien las perciba, pero no juguemos a ver quién tiene la razón, así nunca acabará este juego y seguiremos sufriendo y separándonos más. Los millones de percepciones humanas están hechas para formar un inmenso arco iris. Las ideas pueden ensamblarse como las cuentas de un collar unidas por el cordón del Amor. Así un día iremos recordando que fuimos hechos de Amor. Que somos capaces de amar sin restricciones porque esa es nuestra esencia largo tiempo encerrada en un frasco de cristal.

MIRAR LA VIDA

Hoy meditaba ante la actitud humana sobre la vida y el por qué  son tantas las veces en las que nos sentimos mal. Es cierto que los acontecimientos diarios  que nos han tocado vivir nos ponen a prueba, pero miremos bien y reconozcamos cuantas son las veces en las que solo perseguimos lo que nos gusta y nos da bienestar y rehuimos rechazando lo que nos repele. Nadamos siempre entre estas dos corrientes y esto, no cabe duda, nos deja exhaustos, cansados e insatisfechos.
¿Es posible observar la vida tal como es en su fluir constante, sin quererle imponer las preferencias del momento?

VIDA

Conforme pasan los años es más fácil que la tristeza, la melancolía, o la pena lleguen en momentos sin avisar. Descubres que ya no sientes la misma gana por las cosas más simples que antes te hacían saltar el corazón. Esperas cada vez menos sorpresas o casi ninguna. No sé qué pasa, pero se pierde la fuerza de vivir, porque vivir es tener anhelo, levantarte por la mañana y abrir los ojos con propósitos que llevar a cabo. Es perderte en la necesidad por conseguir, ayudar, compartir, celebrar, cooperar, crear, amar, cocinar…, es verte en la mirada pura de un bebé o ayudar a memorizar  las tablas de multiplicar a tu nieto o nieta, en fin, vivir también es ser en el otro.